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El misterio detrás de los fósiles humanos encontrados en Quintana Roo

Restos humanos hallados en cenotes de Quintana Roo dan nuevas pistas de los primeros habitantes de Yucatán

Descubrimientos.Restos humanos fueron hallados en el sistema subterráneo Sac Actun, en Quintana Roo.Créditos: INAH.
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En los laberintos acuáticos de Quintana Roo, donde los cenotes guardan historias milenarias, un grupo de investigadores recuperó restos humanos que hoy comienzan a reescribir lo que se sabe sobre los primeros habitantes de la península de Yucatán.

El traslado de estos fósiles a la Ciudad de México no es solo un movimiento logístico: es el inicio de una nueva etapa de estudio que busca descifrar cómo vivían, morían y entendían el mundo quienes habitaron esta región hace miles de años. Entre huesos, sedimentos y rastros de fuego, emerge una narrativa aún incompleta, pero cada vez más reveladora.

Restos antiguos revelan secretos ocultos

Los restos fueron localizados en el sistema de ríos subterráneos Sac Actun, una de las redes más extensas del mundo. Ahí, en una pequeña cámara al fondo de un cenote, apareció el esqueleto parcial de un joven que, según los primeros análisis, tenía entre 20 y 25 años al morir.

El esqueleto parcial de un joven de entre 20 y 25 años fue encontrado en una cámara de cenote/Foto: INAH.

Su cuerpo, de apenas 1.50 metros de estatura y complexión delgada, yacía acompañado de restos de carbón. Ese detalle —aparentemente menor— es clave: sugiere que el espacio no era solo un refugio natural, sino un sitio utilizado activamente por antiguos pobladores, posiblemente con fines rituales.

A su lado en la historia, aunque en otro punto del sistema, se encuentra un segundo hallazgo: el cráneo de una mujer de entre 35 y 45 años. A diferencia del joven, ella mostraba señales de mala alimentación y la ausencia total de dientes, indicios que abren preguntas sobre su calidad de vida y las condiciones de su entorno.

Ambos restos, recuperados en distintos puntos pero dentro del mismo sistema, parecen dialogar entre sí. Hablan de una época en la que el paisaje era radicalmente distinto: una vasta pradera con escasa vegetación y presencia de megafauna, cuando el nivel del mar se encontraba hasta 30 metros por debajo del actual.

Cuevas sagradas en Quintana Roo

Más allá de los datos físicos, el contexto en el que fueron encontrados resulta aún más revelador. De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la presencia de fogones y carbón apunta a que estas cuevas no eran espacios casuales, sino lugares con significado.

“Probablemente, cuando esta persona murió, usaron la cámara como una cripta funeraria natural, lo que habla de ciertas creencias y ritos mortuorios”, explicó el arqueólogo Luis Alberto Martos López.

La hipótesis abre una ventana a prácticas simbólicas en una etapa muy temprana de la ocupación humana en la región. No se trataba solo de sobrevivir, sino de dotar de sentido a la muerte y al entorno. Las cuevas, entonces, funcionaban como refugio, pero también como espacio ritual.

El análisis de los restos ya comenzó en manos del antropólogo físico Arturo Talavera González, quien trabaja con cerca del 40% del esqueleto recuperado. A partir de huesos largos, cráneo y otros fragmentos, se busca determinar con mayor precisión características como edad, sexo y complexión.

Los cenotes funcionaron como refugios y posibles espacios ceremoniales/Foto: INAH.

En el caso del cráneo femenino, los estudios osteométricos permitirán aproximarse a su filiación étnica. Una hipótesis preliminar, basada en análisis fotográficos realizados por el antropólogo James Chatters, sugiere que podría tratarse de una persona afrodescendiente, aunque los especialistas insisten en que aún no hay conclusiones definitivas.

El proyecto reúne a un equipo multidisciplinario que incluye expertos en hidrogeología, biología molecular e ingeniería, todos enfocados en reconstruir un pasado fragmentado. Cada hueso, cada marca, cada residuo hallado en estas cuevas suma pistas.