¿Alguna vez has escuchado la frase “ese es un héroe sin capa”? Bueno, hoy vas a conocer a una persona para quien esa descripción se queda corta, porque su labor va mucho más allá de lo imaginable. Su nombre es Florencia Butti.
Florencia es una joven chilena que desde muy pequeña ha mantenido una profunda conexión con los animales de la calle, a quienes alimentaba y protegía sin ningún temor. Con el paso de los años, decidió transformar esa compasión de la infancia en un compromiso constante de rescate, dedicando gran parte de su tiempo a cambiar el destino de los seres más vulnerables.
Te podría interesar
Si bien desde pequeña ayudó a perros en situaciones súper vulnerables, en los últimos años su vida cambió para siempre cuando un amigo suyo encontró a un cachorro abandonado cerca de una carretera en el desierto de Atacama. Florencia fue a buscarlo, lo llevó al veterinario y finalmente decidió adoptarlo. Pero la historia iba a llegar mucho más lejos, aunque ella todavía no lo sabía.
Del rescate de un cachorro a un vertedero con más de 100 perros abandonados
Lo que parecía un rescate más, terminó abriendo la puerta a una realidad mucho más dura. Tiempo después volvió a la zona junto a su pareja y descubrió algo que no esperaba: decenas de perros intentando sobrevivir entre basura, humo y escombros bajo las condiciones extremas del desierto.
A pocos minutos de Alto Hospicio, en la región de Tarapacá, encontraron un vertedero clandestino donde más de cien perros vivían entre montañas de desechos. Algunos tenían heridas provocadas por vidrios o clavos, otros sufrían infecciones y varios presentaban quemaduras en sus patas por los incendios que se producen entre la basura acumulada. Aun en esas condiciones, muchos se acercaban moviendo la cola cuando veían llegar agua o alimento, buscando algo que también parecía faltarles: un poco de cariño.
Desde entonces, Florencia y otros voluntarios comenzaron a regresar cada semana cargando bidones de agua, costales de comida y medicamentos. El recorrido no es sencillo. Deben atravesar caminos peligrosos, soportar humo tóxico y moverse entre zonas donde siguen entrando camiones para descargar basura.
En los registros compartidos en redes sociales aparecen cachorros deshidratados, perros heridos y animales que pasan días completos bajo el sol sin ninguna protección.
¿Qué es Luz Canina y cómo intenta ayudar a los perros rescatados?
Con el paso del tiempo nació Luz Canina, un proyecto que comenzó con rutas de hidratación y entrega de alimento, pero que hoy también incluye rescates, hogares temporales, atención veterinaria y campañas de esterilización. La iniciativa reúne a rescatistas, arquitectos y voluntarios que trabajan para levantar espacios seguros y brindar una segunda oportunidad a los animales que logran salir del vertedero.
Florencia también convirtió su casa en un espacio de tránsito para animales que necesitan recuperarse antes de encontrar un hogar definitivo. Muchos llegan asustados, enfermos o desconfiando de cualquier persona, pero poco a poco vuelven a sentirse seguros. Florencia ha contado en distintas ocasiones que, además de comida o medicinas, algo que muchos de ellos buscan con insistencia es cercanía y afecto.
Actualmente Luz Canina continúa buscando donaciones, hogares temporales y personas interesadas en adoptar. El proyecto también intenta ampliar las campañas de esterilización para frenar el abandono animal en la zona. Florencia sabe que no es posible rescatar a todos al mismo tiempo, pero también entiende algo que la hace seguir adelante: para un perro olvidado en medio del desierto, una botella de agua, una caricia o alguien dispuesto a detenerse puede cambiarlo todo.