Hablar del ajolote es hablar de uno de los símbolos más queridos de la Ciudad de México, pero detrás de su fama y de su peculiar apariencia existe una realidad preocupante y es que esta especie enfrenta múltiples amenazas que ponen en riesgo su supervivencia, pero por fortuna hay especialistas que trabajan todos los días para cambiar esa historia.
Uno de los múltiples esfuerzos se realiza en el Laboratorio de Especies Acuáticas Nativas Anemitilkalli, de investigadores que desarrollan proyectos enfocados en la conservación del ajolote y entre ellos se encuentra Isela Quintero, una especialista que lleva más de 12 años participando en estudios de herpetofauna en México y que encontró en este laboratorio la oportunidad de impulsar investigaciones relacionadas con el cambio climático y la reproducción de esta emblemática especie.
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A lo largo del tiempo su motivación se ha mantenido firme en contribuir al conocimiento científico que permita proteger el ajolote y asegurar su futuro, y el objetivo no solo es entender mejor su biología, sino también generar acciones concretas que permitan recuperar poblaciones en la zona lacustre de Xochimilco, uno de los últimos refugios naturales.
No debemos dejar de lado que cada estudio, cada monitoreo y cada acción de estos y muchos especialistas más representan un paso hacia la protección de una especie única en el mundo. El rescate del ajolote continúa y en él, la ciencia juega un papel clave para que este extraordinario habitante de los canales de Xochimilco siga formando parte del patrimonio natural de México.
Cómo conocer ajolotes en Xochimilco
Para quienes deseen convivir de cerca con los ajolotes, Xochimilco es el mejor lugar para comenzar la aventura, ya que este sistema de canales y humedales ubicado al sur de la Ciudad de México es el hogar natural de la especie y también el escenario donde se desarrollan importantes proyectos de conservación que puedes conocer en un recorrido ecoturístico o chinampero.
Diversos centros de educación ambiental y espacios dedicados a la protección de la fauna permiten observar ejemplares en condiciones controladas mientras especialistas explican su historia, características y los retos que enfrentan en visitas que ofrecen una oportunidad única para comprender por qué el ajolote se ha convertido en un símbolo de la biodiversidad mexicana.
Muchos recorridos turísticos dentro de este Patrimonio Mundial incluyen actividades educativas enfocadas en la conservación de los ecosistemas acuáticos y en los que los visitantes pueden conocer cómo la contaminación, la pérdida de hábitat y la introducción de especies invasoras afectan a los ajolotes, así como las acciones que buscan revertir esta situación.
Otros destinos de México para convivir con ajolotes
Aunque Xochimilco es el sitio más famoso para conocer ajolotes, existen otros espacios en el país donde es posible aprender sobre estas sorprendentes criaturas y los esfuerzos para conservarlas.
Uno de ellos es la ciudad de Puebla donde, de acuerdo a la información disponible, algunos acuarios como el Acuario Michin o la Casa del Axolote en Chignahuapan, además de centros especializados, mantienen programas de reproducción y educación ambiental enfocados en distintas especies de ajolotes, mediante espacios que permiten observar ejemplares de cerca y conocer la diversidad que existe dentro de este grupo de anfibios.
En el Estado de México también se desarrollan proyectos de investigación y conservación en instituciones académicas como el Ajolotario del Parque Sierra Morelos en Toluca que alberga diversas especies endémicas y se enfoca en la conservación y educación ambiental.
La información existente señala que entidades como Hidalgo, Michoacán y Tlaxcala albergan especies nativas de ajolotes que habitan lagunas, manantiales y cuerpos de agua de montaña y aunque muchas poblaciones no están abiertas al turismo convencional, algunos programas de Educación ambiental organizan actividades guiadas para dar a conocer su importancia ecológica.