Conocer la historia de los lugares que transitamos a diario no solo es fascinante, sino que nos permite entender con mayor profundidad dónde estamos parados. Casi todo el mundo asocia Xochimilco con trajineras, mariachis y canales; sin embargo, pocos saben que existe un rincón elevado donde el tiempo se detuvo mucho antes de la llegada de los españoles. Se trata del Cerro Cuahilama, en el pueblo originario de Santa Cruz Acalpixca: un espacio verde que tiene vestigios arqueológicos únicos.
La importancia de este sitio radica en que ahí se estableció uno de los primeros asentamientos xochimilcas de origen náhuatl registrados en el Valle de México. Fundado entre los años 1195 y 1265, este sitio surgió tras una larga migración desde la mítica Chicomoztoc.
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Mucho antes del esplendor de Tenochtitlán, las laderas de Cuahilama ya funcionaban como un centro ceremonial, un punto de observación astronómica y un espacio crucial para la organización de la comunidad.
¿Qué es el Cerro Cuahilama y por qué es importante?
El nombre Cuahilama proviene del náhuatl y suele traducirse como “cabeza de anciana” o “bosque de la anciana”, una referencia a la silueta que dibuja la montaña. Siglos después, cuando los mexicas extendieron su dominio sobre la región bajo el mandato de Itzcóatl, el cerro adquirió una función estratégica para vigilar las embarcaciones que transportaban tributos a través de los lagos. Fue entonces cuando el poblado comenzó a ser conocido como Acalpixca, que significa “lugar de los que guardan las canoas”.
La visita a este maravilloso destino de la CDMX inicia con una caminata por senderos y escalinatas de piedra que ascienden entre la vegetación. Conforme avanzas, aparecen grabados tallados sobre roca basáltica que revelan la manera en que los antiguos habitantes interpretaban el mundo. Estas figuras representan elementos relacionados con la astronomía, la naturaleza, la religión y diversos aspectos de la vida cotidiana.
¿Qué petroglifos se pueden ver en Cuahilama?
Entre los petroglifos más conocidos está Ocelotl, la figura del jaguar vinculada con la fuerza y la guerra. También aparece la representación de Itzcóatl, que recuerda la conquista mexica de la región mediante símbolos grabados en piedra. Cada una de estas imágenes funciona como una ventana al pasado y ayuda a reconstruir parte de la historia que se desarrolló en este punto del sur de la ciudad.
Otros grabados muestran figuras fundamentales dentro de la cosmovisión mesoamericana. Está Cipactli, el cocodrilo que marca el inicio del calendario; Xonecuilli, relacionado con la Vía Láctea; e Itzcuintli, el perro xoloitzcuintle encargado de guiar a las almas hacia el Mictlán. La presencia de estos símbolos refleja la profunda conexión que existía entre las creencias religiosas y la observación del entorno natural.
La flora y la fauna también quedaron inmortalizadas en las rocas de Cuahilama. Uno de los relieves más llamativos es Papálotl-Huacalxóchitl, donde una mariposa aparece junto a una planta medicinal utilizada por los guerreros. También sobresale la representación de la Acocoxóchitl, nombre original de la dalia, una especie valorada por sus usos ornamentales y alimenticios desde tiempos prehispánicos.
Entre las piezas más interesantes se encuentra Nahualapa, un mapa grabado en piedra que muestra el antiguo lago de Xochimilco, sus manantiales y diversos caminos de la zona. Cerca de la cima aparece además Nahui Ollin, símbolo del cuarto movimiento del Sol y de la era actual según la tradición mexica. Curiosamente, esta imagen sigue formando parte de la vida cotidiana de millones de personas al aparecer en la moneda mexicana de diez pesos.
¿Cómo visitar el Cerro Cuahilama en Xochimilco?
Además de su riqueza histórica, el cerro es el sitio perfecto para observar una de las mejores panorámicas del sur de la Ciudad de México. La entrada es gratuita y el acceso permanece abierto durante todo el día, ya que el sendero también es utilizado por habitantes de la comunidad.
Aunque enfrenta desafíos relacionados con la conservación, Cuahilama sigue siendo un espacio apreciado por los vecinos y una alternativa poco conocida para descubrir otra faceta de Xochimilco. Te recomendamos completar la visita con un recorrido por Santa Cruz Acalpixca, famosa por sus tradicionales dulces cristalizados, que permite cerrar la experiencia con una mirada más amplia sobre la historia y la identidad de esta zona de la capital.