Mientras millones de personas duermen, un pequeño habitante de cola anillada recorre silenciosamente parques, barrancas, azoteas y calles de la Ciudad de México. Se trata del cacomixtle, un mamífero nativo que ha logrado algo extraordinario: adaptarse a una de las urbes más grandes del planeta sin perder su esencia silvestre.
Aunque muchos lo confunden con un gato, un mapache o incluso una mascota exótica, el cacomixtle forma parte de la fauna originaria de México y continúa sorprendiendo a investigadores y vecinos por su capacidad para sobrevivir entre edificios, avenidas y zonas habitadas. Su presencia es tan discreta que para muchos sigue siendo uno de los mayores misterios de la vida nocturna capitalina.
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El guardián de cola anillada que conquista árboles, parques y azoteas
El cacomixtle norteño (Bassariscus astutus) pertenece a la familia de los mapaches y destaca por su larga cola con anillos blancos y negros, sus grandes ojos adaptados a la oscuridad y su extraordinaria habilidad para trepar árboles y estructuras urbanas.
En alcaldías con abundante vegetación, como Álvaro Obregón, Tlalpan, Magdalena Contreras o Coyoacán, suele encontrar refugio entre árboles, barrancas y áreas boscosas. Sin embargo, también ha sido observado en lugares tan inesperados como el Centro Histórico, el Templo Mayor y la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, de acuerdo con investigaciones de la UNAM.
Su actividad ocurre principalmente al anochecer. Mientras la ciudad baja el ritmo, el cacomixtle inicia su jornada en busca de alimento. Su dieta es muy variada: consume frutas, insectos, pequeños reptiles, aves, huevos y roedores, aunque en zonas urbanas también puede aprovechar restos de comida humana.
Esa capacidad de adaptación ha permitido que sobreviva donde otras especies han desaparecido. Actualmente existen miles de registros ciudadanos de avistamientos distribuidos en las 16 alcaldías de la capital, convirtiéndolo en uno de los mamíferos silvestres más exitosos de la ciudad.
En años recientes, el cacomixtle se ha convertido en un símbolo de resiliencia urbana y cumple una función ecológica fundamental: dispersa semillas que ayudan a regenerar áreas verdes y contribuye al control natural de plagas como cucarachas y ratas.
Alcaldía Azcapotzalco.
El vecino más curioso de la ciudad: por qué verlo es una buena señal
Los especialistas han descubierto que los cacomixtles citadinos han modificado algunos de sus comportamientos para adaptarse a la vida urbana. Mientras en ambientes naturales suelen ser extremadamente solitarios, en la ciudad pueden coincidir cerca de sitios donde existe abundancia de alimento.
También se han registrado ejemplares activos antes del atardecer, algo poco común en poblaciones silvestres. Esta flexibilidad los ha convertido en verdaderos expertos de la supervivencia urbana.
Uno de los datos más curiosos es que durante el día descansan en espacios que recuerdan a sus refugios naturales: huecos entre edificios, techos, bardas, cavidades y estructuras abandonadas. Para ellos, la ciudad funciona como un enorme bosque vertical.
Si tienes la fortuna de encontrarte con uno, los expertos recomiendan simplemente observarlo a distancia. No debe alimentarse ni intentarse capturar. Aunque suelen ser tranquilos, siguen siendo animales silvestres.
También es importante mantener a perros bajo control y evitar que los gatos domésticos deambulen libremente, ya que ambos representan una amenaza para esta especie.
La próxima vez que veas una sombra de cola rayada cruzar una barda bajo la luz de la luna, recuerda que no es un visitante ocasional. Es el cacomixtle, uno de los habitantes más antiguos de la Ciudad de México, un vigilante nocturno que lleva generaciones recorriendo sus rincones y que, contra todo pronóstico, se niega a desaparecer.