Toda gran compañía tiene una primera historia, y en el caso de Boeing comenzó sobre el agua. Mucho antes de los gigantescos aviones comerciales que hoy cruzan océanos y conectan continentes, la empresa construyó una modesta aeronave de madera, tela y flotadores que marcaría el inicio de una de las mayores aventuras de la aviación mundial.
Aquel aparato fue el Boeing Modelo 1, también conocido como B&W Seaplane por las iniciales de sus creadores, William Boeing y Conrad Westervelt. Aunque su aspecto distaba mucho de los modernos Boeing 787 o 777, este hidroavión realizó un vuelo histórico en 1916 y abrió el camino para que la compañía estadounidense se convirtiera en uno de los fabricantes aeronáuticos más importantes del planeta.
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El Boeing Modelo 1: el avión que dio origen a una leyenda de la aviación
El Boeing Modelo 1 realizó su primer vuelo el 15 de junio de 1916 sobre las aguas de Lake Union, en Seattle, Washington. Construido principalmente con madera, cables de refuerzo y recubrimiento de lino, era un hidroavión biplano equipado con un motor más potente que otros modelos similares de la época.
William Boeing había quedado fascinado con la aviación tras aprender a pilotar; convencido de que podía desarrollar una aeronave mejor, se asoció con el oficial naval Conrad Westervelt para diseñar el B&W. El resultado fueron dos ejemplares bautizados como Bluebill y Mallard.
Inicialmente, los aviones fueron ofrecidos a la Armada de Estados Unidos, pero la propuesta fue rechazada. Lejos de significar un fracaso, aquella decisión terminó convirtiéndose en una oportunidad inesperada para la joven empresa.
Además de ser el primer avión fabricado por Boeing, el Modelo 1 es considerado una pieza fundamental en la historia aeronáutica porque sentó las bases técnicas y comerciales de la compañía apenas unos meses después de su fundación.
El primer destino internacional que cruzó un avión de Boeing
Tras ser rechazados por la Marina estadunidense, los dos Boeing Modelo 1 fueron vendidos a la New Zealand Flying School. Esta operación se convirtió en la primera venta internacional de la historia de Boeing y llevó a sus aeronaves hasta Nueva Zelanda, un destino situado a más de 11 mil kilómetros de Seattle.
Aunque los aviones no realizaron por sí mismos un vuelo alrededor del mundo, sí protagonizaron el primer gran salto internacional de la compañía. Nueva Zelanda fue el primer país fuera de Estados Unidos en operar aeronaves Boeing, convirtiéndose en el primer destino internacional alcanzado por la naciente empresa.
La historia de estos hidroaviones no terminó ahí. En territorio neozelandés establecieron un récord nacional de altitud al alcanzar 2 mil metros en 1919 y posteriormente participaron en el primer vuelo oficial de correo aéreo del país, un hito que reforzó su lugar en la historia de la aviación.
Más de un siglo después, el Boeing Modelo 1 sigue siendo recordado como la pequeña aeronave que inició todo. Lo que comenzó como un sencillo hidroavión construido en un cobertizo junto al agua terminó convirtiéndose en el primer paso de una empresa cuyos aviones han llegado a prácticamente todos los rincones del planeta.