El invierno sigue sorprendiéndonos con los increíbles eventos astrales y espectáculos naturales que se dan en estos días, uno de ellos es la bella lluvia de estrellas Germínidas que tendrá el punto más visible la noche del 13 y 14 de diciembre, por lo que podemos ver increíbles luces navideñas naturales que iluminarán los cielos nocturnos. Otro de estos fenómenos naturales que ha sorprendido a lo largo de los siglos y que está muy bien documentado en las culturas prehispánicas, son los equinoccios, fenómenos naturales que se dan en primavera, verano y en invierno y que marcan el día más largo y la noche más extensa, respectivamente, fechas de fin y comienzo de ciclos, para nuestros antepasados, que les ayudaban en esos aspectos de la vida.
La cultura maya tiene una relación muy estrecha con los equinoccios, como casi todas las culturas antiguas alrededor del mundo, pues de la llegada de estos dependía su relación con la tierra. El equinoccio de primavera representaba el periodo perfecto para comenzar a labrar la tierra y también las fechas ideales para sembrarla, mientras que el equinoccio de diciembre, el venidero representaba la temporada para dejar descansar la Tierra.
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Otro de los aspectos más emblemáticos de los mayas con el equinoccio de invierno puede constatarse en que significa un punto o medida natural del nacimiento del astro rey, coincidiendo con diversas culturas de otras latitudes, incluso con las navidades cristianas que se asemejan mucho en cuanto a la cosmogonía y las fechas.
Hoy en día los equinoccios son vistos como oportunidades para cargarse de energía y continuar el año de la mejor manera. En esta ocasión la entrada del equinoccio de invierno se dará el próximo 21 de diciembre exactamente a las 03:19 am, otorgándonos en esta fecha la noche más extensa. Sin embargo, en las pirámides de Chichén Itzá, escenario perfecto para disfrutar de estos eventos astronómicos, encontraron un extraño fenómeno que, al parecer, sólo puede darse en estos puntos de la Tierra.
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Quetzal responde los aplausos en Chichén Itzá
En la pirámide de Kukulcán, en el bello espacio arqueológico de Chichén Itzá existe un sonido que ha causado furor entre los expertos y los visitantes en esta zona, pues al parecer no hay forma de brindarle una opción científica. Aquí, expertos han reconocido la importancia de la acústica como las matemáticas y la ciencia para los antiguos mayas, y se dan cuenta que todos estos saberes entran en armonía en esta ciudad, pues parece que todo está conectado y esto vino a reforzarse cuando se dieron cuenta de que el Quetzal, ave proveniente de estas tierras del sureste, respondía con su bello canto ante los sonidos causados por los aplausos dentro de esta ciudad maya.
Esta importante relación, que se da con el quetzal, una de las aves más bellas que existen en el mundo y que era considerada como mensajera de los dioses, fenómeno que al parecer no tiene una respuesta concreta, sin embargo, una de las posibles soluciones están en la forma en que están dispuestas estas construcciones que buscan ser una comunión y forma de comunicación con los dioses.
Así que si quieres cargarte de energía este próximo equinoccio de invierno, que se dará en la madrugada del 21 de diciembre, debes llegar hasta la histórica ciudad de Chichén Itzá como en la península de Yucatán, y ser testigo de la respuesta que ofrece El Quetzal ante el aplauso que se da en medio de esta ciudad, y cuyo eco se extiende hasta los rincones más recónditos de este bello destino de los mayas dejaron para nosotros.