DATOS ASOMBROSOS

El misterio de los Legos que aparecieron en playas y por qué atrajo a cazadores de tesoros

Una historia real sobre piezas perdidas que siguen apareciendo en playas y que inspiraron a comunidades enteras a buscarlos y limpiar las costas

Curiosidades y viajes.El misterio de los Legos que aparecieron en playas Créditos: Imagen ilustrativa/ IA
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La historia de los Legos que aparecieron en diferentes playas del mundo parece sacada de un libro de fantasía o de una película para niños, pero es real. Todo comenzó en 1997 cuando un buque carguero perdió 62 contenedores durante una tormenta, y uno de ellos traía casi cinco millones de piezas. 

Desde entonces, Europa y Oceanía han recibido una visita inesperada: balsas amarillas, pulpos negros, dragones y algas verdes y un sinfín de piezas de Lego que resurgen entre la arena cada tanto. Lo más loco es que ahora, casi tres décadas después, un creador de contenido llamado Logan Ivey quiere grabar un documental sobre esta búsqueda que atrapó a curiosos y por eso esta curiosa historia está volviéndose viral en redes aunque tenga casi 30 años de antigüedad.

A quienes recorren playas en busca de estas piezas les llaman beachcombers o  cazadores de tesoros en la playa, y para muchos es casi un deporte. Hay quienes llevan años rastreando un dragón verde sin alas o un pulpo perdido, como Tracy Williams, que convirtió sus caminatas por Cornualles en una misión diaria. 

Un día bajó a la playa y vio que todavía seguían llegando piezas del desastre, algo que la dejó helada. Su curiosidad la llevó a conectar con más gente, crear una comunidad enorme en redes y hasta levantar un inventario de todo lo que venía en ese contenedor.

La curiosa tradición de buscar Legos en la costa

El impacto de este accidente terminó mezclándose con historias personales. Familias locales recuerdan cómo la búsqueda de estos Legos se convirtió en una actividad casi ritual durante las vacaciones. Hay quienes heredaron dragones encontrados por abuelos y quienes guardan margaritas y ladrillitos como si fueran reliquias. Cada pieza hallada se transformó en una especie de guiño del mar, algo que despierta el niño interior incluso en personas de edad avanzada.

También surgió un lado más reflexivo. Ambientalistas como Rob Arnold comenzaron a usar estas piezas dentro de sus obras para hablar del plástico que invade los océanos. Entre lo que él y sus amigos han recogido hay miles de aletas y microplásticos que antes fueron juguetes. Aunque suene pesado, él dice que encontrar un Lego entre tanta basura le da un empujón para seguir limpiando. 

Científicos se sumaron a las preguntas que generó la historia. Se supo que parte del cargamento se hundió, posiblemente para quedarse ahí cientos de años. Los estudios sobre la durabilidad del Lego en el océano revelaron que puede sobrevivir hasta más de un milenio, lo cual suena impresionante y terrible a la vez. 

La misma Tracy ha expresado mil veces que su intención no es satanizar el material ni culpar a nadie. Incluso habla de su gratitud hacia herramientas médicas hechas de plástico que ayudaron a su hijo en el hospital. Su combate es contra el plástico descartable, ese que se usa una vez y termina flotando por ahí. Para ella, el accidente del Lego abrió los ojos de mucha gente respecto a lo que se queda rondando en el mar por décadas sin que nadie lo note.

La comunidad de los cazadores de tesoros Lego

El posible documental Mira lo que arrastró la marea quiere mostrar justamente esa contradicción entre aventura, desastre, humor y aprendizaje. La meta del creador es narrar su propio proceso para convertirse en beachcomber y entender por qué personas de tantas edades se obsesionan con estas piezas perdidas. También quiere mostrar cómo se conectan comunidades completas solo por compartir fotos de un dragón, una aleta o un chaleco miniatura encontrado en la arena.

Si tú encuentras una pieza relacionada con este accidente, puedes compartirla en redes con la comunidad de Lego Lost at Sea, que se dedica a mapear dónde siguen apareciendo. No significa que tirar objetos al agua esté bien, pero estos accidentes dieron pie a una especie de hobbie que, sin buscarlo, ayuda a limpiar un poco las playas.