¿Te pasa que en invierno te sorprendes mirando más seguido el cielo, sobre todo cuando cae la tarde? Algo tiene esta época que invita a levantar la vista y frenar un poco. Antes de entrar en explicaciones, va un tip: pon una alarma cerca de las 6 de la tarde y busca en Google la hora exacta del atardecer en tu ciudad. Con ese pequeño gesto, mirar el cielo puede volverse parte de tu rutina, haciendo de los atardeceres parte de tu cotidianidad y un momento de paz.
Durante el invierno, el atardecer no solo llega antes, también se queda más tiempo frente a tus ojos. Esa sensación de que el cielo cambia lentamente no es casualidad. Al caer la tarde, los colores parecen más intensos y el paso del día a la noche se nota con mayor claridad. Si además puedes buscar un punto elevado, la experiencia suele sentirse todavía más clara y abierta.
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Desde Universum Museo han explicado por qué las puestas de Sol se ven distintas según la época del año. Todo depende de tres factores muy concretos: que el cielo esté despejado, que la humedad sea baja y que el Sol se encuentre más cerca del horizonte. Cuando estas condiciones se alinean, la luz atraviesa la atmósfera de otra manera y los colores se vuelven más visibles.
Aquí es donde entra el invierno en juego. En esta estación, el aire suele ser más seco, lo que permite que la luz solar se perciba con mayor intensidad al final del día. Además, la posición del Sol cambia a lo largo del año y en invierno se mantiene más bajo en el cielo. Esa combinación hace que los días sean más cortos y que el atardecer se estire visualmente.
Consejos para ver las puestas de Sol en invierno
En el hemisferio norte, el invierno comenzó el 21 de diciembre y se extenderá hasta el 20 de marzo de 2026. Durante estos meses, el Sol recorre un arco más bajo y eso modifica la forma en la que la luz llega a tus ojos. Por eso los tonos naranjas, rojizos y rosados suelen durar más tiempo antes de que anochezca por completo.
En México, esta temporada trae atardeceres más tempranos y cielos despejados con mayor frecuencia. Te conviene revisar el horario exacto de la puesta del Sol y llegar con tiempo al lugar elegido. Llevar una capa extra de abrigo ayuda bastante, sobre todo en zonas altas o cerca del mar, donde la temperatura baja rápido y el viento se siente más presente.
Un punto importante: mirar directamente al Sol no es buena idea, ni siquiera cuando está por ocultarse. Aunque la luz parezca más suave, sigue emitiendo radiación que puede dañar la vista. Para disfrutar el momento, enfoca tu atención en los colores del cielo, las nubes y el paisaje que rodea el horizonte.
Una práctica sencilla es esperar a que el Sol ya no sea visible o apoyarte en montañas, edificios o árboles que lo cubran parcialmente. Otra opción es observar a través de la pantalla del celular al tomar una foto. Así puedes apreciar el cambio de luz sin forzar los ojos y con mayor comodidad.
Destinos en México para ver el atardecer
El país tiene escenarios perfectos para este plan. En Mazunte, Oaxaca, el Sol se pierde frente al Pacífico con un horizonte amplio que cambia de tono minuto a minuto. Puerto Vallarta suma la Bahía de Banderas y una costa extensa que acompaña la caída del día. Otras opciones son el Mirador de los Arcos en Querétaro o las terrazas de San Miguel de Allende que te permiten ver cómo la luz se apaga poco a poco sobre ciudades y montañas.