Viajar a Japón en enero es una experiencia que rompe con toda expectativa. Aunque se trata de uno de los meses más fríos del año, también es una de las temporadas más auténticas para conocer el país, con paisajes nevados, aire limpio y rituales tradicionales.
Para muchos viajeros, enero representa la oportunidad de ver un Japón distinto, más íntimo y culturalmente profundo.
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Japón en enero
El mes de enero comienza con el Oshogatsu, el Año Nuevo japonés, una de las celebraciones más importantes del calendario. Del 1 al 3 de enero, millones de personas visitan templos y santuarios para realizar el hatsumode, la primera oración del año.
Aunque algunos comercios pequeños, bancos y oficinas cierran durante esos días, el transporte público opera con normalidad y las grandes tiendas comienzan rápidamente con sus rebajas. Después del 3 de enero, el país recupera un ritmo tranquilo, ideal para recorrerlo con menos turistas y mayor calma.
El clima en enero es frío y seco en gran parte de Japón. En ciudades como Tokio o Kioto, las temperaturas suelen oscilar entre los 1 y 10 grados centígrados, mientras que en regiones montañosas y en Hokkaido son habituales las temperaturas bajo cero y las intensas nevadas.
En el sur, como Kyushu u Okinawa, el clima es más templado, aunque fresco. Los días son cortos, con atardeceres alrededor de las cinco de la tarde, lo que permite disfrutar especialmente de las iluminaciones nocturnas y los paisajes urbanos.
Enero es uno de los mejores meses para practicar deportes de invierno. Japón es reconocido mundialmente por la calidad de su nieve, especialmente en Hokkaido, Nagano y Niigata.
Las estaciones de esquí ofrecen condiciones óptimas durante todo el mes, con nieve en polvo y buena infraestructura. Incluso para quienes no esquían, estas regiones son atractivas por sus paisajes invernales y la posibilidad de hospedarse en zonas tradicionales rodeadas de montañas.
Otro de los grandes atractivos de enero son los onsen, las aguas termales japonesas. Sumergirse en un baño caliente al aire libre mientras cae la nieve es una de las experiencias más valoradas por locales y visitantes. Muchas zonas rurales y montañosas cuentan con onsen tradicionales que se vuelven especialmente populares durante el invierno.
Transporte y comida en Japón
La gastronomía japonesa en enero está pensada para combatir el frío y fortalecer el cuerpo. El mes es especialmente conocido por el osechi ryori, la comida tradicional de Año Nuevo, compuesta por platillos con significados simbólicos relacionados con la prosperidad, la salud y la buena fortuna.
El invierno es ideal para disfrutar ramen caliente, udon, soba, oden y nabe, platillos que se comparten y reconfortan durante los días fríos.
En cuanto a compras, enero es un buen momento para aprovechar rebajas de inicio de año y los populares fukubukuro, bolsas sorpresa que venden las tiendas con productos a precios reducidos. Esta práctica es común en grandes almacenes y cadenas comerciales, especialmente en ciudades como Tokio y Osaka.
Antes de viajar, es importante considerar que durante los últimos días de diciembre y los primeros de enero, conocidos como nenmatsu-nenshi, el transporte de larga distancia, en especial el Shinkansen, suele estar más lleno y muchos asientos son únicamente reservados. Planear con antelación es clave para evitar contratiempos.
Debido al clima, la recomendación principal es vestirse por capas. Abrigo, suéteres térmicos, bufanda, guantes y calzado cómodo e impermeable son indispensables, ya que aunque el exterior es frío, los interiores suelen estar bien climatizados.
Viajar a Japón en enero no es para quienes buscan clima cálido, pero sí para quienes desean conocer el país desde una perspectiva más tranquila, tradicional y auténtica. Con menos turistas, paisajes invernales, gastronomía reconfortante y una fuerte carga cultural, enero se presenta como una de las mejores épocas para descubrir Japón con profundidad y sin prisas.