Cuando te mueves por el Metro de la Ciudad de México, hay algo que ves todos los días y que quizá nunca te has detenido a considerar: los famosos “logos” de las estaciones. Están en andenes, mapas, letreros y accesos, y funcionan como una especie de lenguaje visual que acompaña cada trayecto.
En realidad, llamarlos “logos” no es lo más preciso, aunque así los nombre casi todo el mundo. La forma correcta es hablar de íconos o pictogramas del Metro CDMX, porque no representan una marca comercial, sino que ayudan a ubicarte de manera rápida. Son imágenes pensadas para entenderse sin palabras, incluso si no sabes leer o no hablas español, algo fundamental en una ciudad tan grande y diversa.
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Lo interesante es que el Metro de la Ciudad de México es prácticamente único en el mundo por esto. Es la única red de una gran ciudad donde cada estación tiene su propio ícono, creado con un significado específico. Cada ícono puede referirse a la historia del barrio, a un nombre antiguo, a un edificio cercano o a algún elemento que marcó la zona desde hace décadas.
Detrás de todo este sistema visual estuvo Lance Wyman, diseñador gráfico estadounidense, junto con Francisco Gallardo y Arturo Quiñónez. Wyman ya había trabajado en la imagen de los Juegos Olímpicos de México 1968, así que conocía bien la ciudad y su complejidad. La idea central era ayudar a los pasajeros a encontrar su camino con imágenes simples, reconocibles y ligadas al entorno urbano.
Ese mismo enfoque se nota en la “M” del Metro, el símbolo institucional del Sistema de Transporte Colectivo. El diseño representa las primeras líneas que atravesaron la ciudad y toma la forma de un cuadrado en referencia al Zócalo, el centro simbólico de la capital. Todo responde a un concepto de orientación visual pensado desde la experiencia del usuario, no desde la publicidad ni el ornamento.
Metro CDMX: estaciones con íconos únicos
El Metro tiene 195 estaciones, así que no vamos a contarte qué significa cada ícono. Sin embargo, sí vamos a detenernos en algunos que no resultan tan fáciles de interpretar. Hay nombres e íconos muy claros, como los de estaciones dedicadas a personajes históricos, entre ellas Hidalgo o Zapata. Otros se relacionan con lugares emblemáticos cercanos, como Revolución o Bellas Artes, cuyos símbolos remiten al Monumento a la Revolución o al Palacio de Bellas Artes. Aun así, existen varios casos en los que el significado del ícono no es tan evidente a primera vista. Aquí te contamos sobre 5.
Metro Deportivo Oceanía
Es uno de los íconos que más llama la atención. En él aparecen un balón de fútbol y un koala, una combinación que despierta curiosidad inevitablemente. El balón hace referencia directa al Deportivo Oceanía, inaugurado en 1964, mientras que el koala se eligió por su vínculo con Oceanía, región asociada a Australia y a los marsupiales, de donde proviene este animal tan reconocible.
Metro Acatitla
En la Línea A, utiliza un símbolo profundamente ligado al pasado prehispánico. Su ícono corresponde al pictograma del día “caña”, tomado de la Piedra del Sol, conocida como el Calendario Azteca. El nombre Acatitla viene del náhuatl y significa “entre las cañas”, lo que conecta el diseño con la toponimia original del lugar y con los antiguos asentamientos del oriente del Valle de México.
Metro Ferrería/Arena Ciudad de México
Tiene un ícono mucho más contemporáneo. La silueta que ves representa a la Arena Ciudad de México, uno de los recintos de espectáculos más grandes del país. La estación fue renombrada tras la inauguración del recinto en 2012, reflejando cómo los íconos del Metro también se adaptan a los cambios urbanos y a los nuevos puntos de referencia de la ciudad.
Metro Tacubaya
Utiliza un cántaro con agua como símbolo, una imagen sencilla cargada de historia. Atlacuihuayan significa “lugar donde se toma el agua” y el ícono retoma esa idea. Tacubaya tiene asentamientos desde el 1000 a. C., aportó materiales a Tenochtitlan, fue fundamental para el acueducto de Chapultepec y, con el Metro, se integró a la ciudad.
Metro Chapultepec
Esta estación se identifica con la silueta de un chapulín, un guiño literal a su nombre en náhuatl, que significa “cerro del chapulín”. Este ícono conecta con uno de los espacios más antiguos y simbólicos de la ciudad, un bosque que fue sagrado en época prehispánica y que después se convirtió en escenario de palacios, acueductos, museos y zonas públicas. Una imagen pequeña que resume siglos de historia urbana.