La Ruta del Chocolate en Tabasco es una experiencia que, sin lugar a dudas, va a atravesar todos tus sentidos: el olor del grano tostado, el calor húmedo que rodea las plantaciones y el sabor intenso que se queda en la boca. En este estado el cacao es parte de la vida diaria y de las tradiciones. Tabasco y el chocolate llevan siglos caminando juntos.
El cacao crece gracias a la humedad, los ríos y la selva que rodean muchos de los municipios del estado. No es casualidad que Tabasco sea uno de los principales productores del país. Su relación con el cacao tiene mucha historia, mucha memoria y mucho sabor.
Te podría interesar
Antes de que existieran las chocolaterías modernas, los olmecas ya cultivaban cacao en esta región alrededor del 1900 a. C. Después, mayas y mexicas lo integraron a su vida cotidiana como bebida energética, medicina y moneda. Se tomaba espeso, con chile, miel o vainilla, y estaba ligado a rituales importantes.
Ruta del Chocolate en Tabasco: paradas para entender el cacao desde su origen
Te proponemos un recorrido virtual por los puntos que definen la Ruta del Chocolate en Tabasco, con espacios donde el cacao forma parte de la vida cotidiana. Puedes contratar un tour o planear la visita por tu cuenta; ambas opciones son excelentes para conocer haciendas, fincas y centros de producción donde el proceso se explica paso a paso.
Comalcalco
Uno de los puntos más importantes del recorrido es Comalcalco, donde las antiguas ciudades mayas convivieron con extensas zonas de cultivo. Ahí se concentran varias haciendas cacaoteras abiertas al público. En estos espacios puedes ver todo el proceso, desde la mazorca hasta la tableta. Las explicaciones vienen de personas que crecieron entre cacaotales y aprendieron el oficio desde niñas y niños.
Haciendas como Finca Cholula, La Luz o Jesús María son excelentes para caminar entre árboles de cacao, observar la fermentación del grano y ver por qué el secado y el tostado definen el sabor final. En algunos recorridos incluso puedes preparar tu propia bebida o participar en la molienda.
Villahermosa
Villahermosa también forma parte importante de la ruta. La capital tabasqueña reúne mercados tradicionales, chocolaterías artesanales y bebidas como el chorote o el pozol. Ahí el cacao aparece en tazas humeantes, en tablillas para mesa y en recetas que pasan de generación en generación. Además, el Museo del Chocolate Drupa, a 20 minutos del centro de Villahermosa, te acercará a entender el recorrido histórico del cacao con salas interactivas y degustaciones que completan la experiencia.
Cada año, Tabasco celebra el Festival del Chocolate, un punto de encuentro donde productores, cocineros y visitantes se reúnen para compartir todo lo que nace del cacao. Hay bebidas espesas, postres, piezas comestibles y actividades para conocer más del grano. Durante esos días, el cacao toma plazas, foros y cocinas.
Paraíso y Cunduacán
La ruta también se extiende hacia Paraíso y Cunduacán, municipios donde el cacao convive con manglares, lagunas y zonas costeras. En Paraíso, el corredor Puerto Ceiba–Chiltepec es excelente para hacer recorridos en lancha, visitas a las playas y paradas gastronómicas. En Cunduacán, haciendas como La Chonita integran talleres de chocolate con actividades al aire libre.