GASTRONOMÍA

¿Cuál es el mejor Pueblo Mágico de San Luis Potosí para comer ricos zacahuiles?

Un destino huasteco donde la cocina comunitaria, los mercados dominicales y paisajes surrealistas se cruzan en una experiencia deliciosa

SLP.El Pueblo Mágico donde comer zacahuilesCréditos: SECTUR México
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¿Eres fan de los tamales? Entonces vas a amar el zacahuil, una pieza monumental de la cocina mexicana. De acuerdo con el Diccionario enciclopédico de la Gastronomía Mexicana de Larousse, el término proviene del náhuatl zacahuili y  es un tamal de gran tamaño elaborado con masa de maíz martajada, manteca de cerdo, carne y una salsa intensa de chiles y especias. Se envuelve en capas de hojas y se cocina durante horas en horno de leña o bajo tierra, hasta que la masa queda suave por dentro y dorada por fuera. 

En San Luis Potosí, la Huasteca guarda varios secretos culinarios, pero hay un Pueblo Mágico donde el zacahuil adquiere un lugar especial: Xilitla. Ahí, este tamal gigante aparece los días de mercado y en celebraciones, servido en porciones abundantes que llegan envueltas en hoja de plátano. Al probarlo notas la textura irregular de la masa martajada, el picor profundo de los chiles y el sabor ahumado que solo se logra tras una cocción lenta.

En Xilitla, el zacahuil suele prepararse con carne de cerdo y, en ocasiones, con pollo o guajolote, siguiendo prácticas heredadas por generaciones huastecas. La salsa de chile chino y cascabel se integra directo a la masa, lo que da un color rojizo intenso y un aroma que se percibe desde lejos. Cuando pides tu porción, puedes agregar chiles verdes encurtidos para ajustar el golpe de sabor a tu gusto. Incluso el famoso “pegado”, esa costra dorada de la orilla, tiene fans que lo buscan aparte.

Comer zacahuil en este Pueblo Mágico también significa observar cómo se vive la cocina comunitaria. Muchas vendedoras traen el tamal desde hornos especiales ubicados en comunidades cercanas, después de noches enteras de cocción. El zacahuil se reparte entre familias, visitantes y curiosos que saben que no siempre está disponible. 

¿Qué hacer en el Pueblo Mágico Xilitla?

Después de saciar el apetito, Xilitla te da razones para seguir conociéndolo. El Jardín Surrealista Las Pozas es una parada obligada, con esculturas monumentales que aparecen entre la vegetación tropical y pozas de agua clara alimentadas por cascadas. Caminar entre la Escalera al Cielo y el Camino de las Siete Serpientes es una experiencia visual bellísima. 

Los domingos, el tianguis transforma por completo la dinámica del pueblo. Desde temprano bajan comunidades cercanas con hortalizas, café orgánico, mermeladas artesanales y conservas de temporada. También encuentras joyería hecha con semillas, utensilios de madera y ropa tradicional bordada a mano. 

Ese mismo día, por la tarde, el Jardín Hidalgo se transforma con la huapangueada dominical. Violines, guitarras y arpa dan el pulso mientras la gente baila, canta y responde a los versos improvisados. No necesitas saber zapatear para participar, porque la energía se contagia.

A pocos minutos de Xilitla puedes visitar el Castillo de la Salud, en Ahuacatitla, una construcción singular dedicada a la medicina tradicional. Levantado por Beto Ramón, este espacio es un paraíso de herbolaria y recetas ancestrales. ¿Qué mejor forma de cuidar tu salud? Y de paso, lo haces mientras viajas. 

Si te queda algo de energía, las cuevas y grutas son perfectas para incluir en tu itinerario. Hay opciones para rappel, escalada y recorridos guiados en espacios como la Gruta de Xilo, donde desciendes junto a una cascada petrificada antes de internarte en formaciones rocosas sorprendentes. Naturaleza intensa, arte surreal y comida monumental, son solo una fracción de la grandeza de este Pueblo Mágico.