En el extremo norte de Yucatán existe un paisaje que parece intervenido por la imaginación: una laguna rosa que cambia de intensidad según la luz del día y donde bandadas de flamencos trazan líneas blancas y coral sobre el horizonte. Se trata de Las Coloradas, una pequeña comunidad pesquera que se ha convertido en uno de los escenarios naturales más fotografiados del país.
El contraste entre el rosa del agua, el blanco de la sal y el azul del cielo produce una imagen casi irreal. Pero detrás de esa estética hay procesos naturales, actividad salinera y un ecosistema protegido que explican por qué este sitio es mucho más que una postal.
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Todo para visitar Las Coloradas
Las Coloradas se localiza a unos 3 kilómetros del puerto de Río Lagartos y a aproximadamente 260 kilómetros de Mérida. Forma parte del entorno de la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos, un área natural protegida decretada en 1979 y reconocida por su biodiversidad.
La laguna que parece pintada: Las Coloradas son un espectáculo natural/Foto: Gob Yucatán.
El acceso a las lagunas rosas se realiza a través de zonas controladas, ya que pertenecen a una empresa salinera que opera en la región desde hace décadas. Actualmente, el ingreso turístico se organiza mediante recorridos guiados autorizados, lo que permite observar las charcas de evaporación sin alterar el proceso industrial ni el equilibrio ambiental. La Secretaría de Turismo y autoridades estatales recomiendan contratar guías locales para conocer tanto las salinas como los manglares cercanos.
La mejor hora para apreciar el color es al mediodía o primeras horas de la tarde, cuando la luz solar incide de manera directa y el tono rosa se intensifica. En temporada de lluvias, el color puede diluirse ligeramente debido a la concentración de agua.
Además de las lagunas, el visitante puede explorar Río Lagartos en lancha para observar cocodrilos, aves migratorias y, en temporada —principalmente entre abril y agosto—, colonias de flamenco rosado del Caribe, una de las especies más emblemáticas de la región. La Conanp estima que en esta reserva habitan miles de ejemplares durante la época reproductiva.
Se recomienda llevar gorra, protector solar biodegradable, agua suficiente y evitar ingresar a las zonas no autorizadas. El respeto a las indicaciones es clave para conservar el ecosistema y garantizar que la experiencia siga siendo sostenible.
¿Por qué el agua es rosa?
Aunque a simple vista parece un efecto artificial, el color rosa de Las Coloradas tiene una explicación científica. De acuerdo con investigaciones difundidas por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de MéxicO, la tonalidad se debe a la alta concentración de sal y a la presencia de microorganismos halófilos.
Entre ellos destacan ciertas microalgas, como Dunaliella salina, y bacterias que producen pigmentos rojizos o anaranjados como mecanismo de protección frente a la radiación solar. Cuando el agua se evapora en las charcas de salinización, la concentración de sal aumenta y estos microorganismos se multiplican, intensificando el color.
El proceso está vinculado directamente con la producción de sal marina. Las salinas funcionan mediante evaporación controlada: el agua del mar se distribuye en estanques poco profundos donde el sol y el viento favorecen la cristalización. Es en esas etapas de mayor concentración salina cuando el rosa se vuelve más vibrante.
En cuanto a los flamencos, su característico plumaje también está relacionado con los pigmentos presentes en los crustáceos y microalgas que consumen. Así, el paisaje se convierte en una armonía cromática natural donde agua y aves comparten origen biológico en su tonalidad.
Las Coloradas no es una ilusión óptica ni un filtro digital: es el resultado de química, biología y tradición salinera.