El Valle del Cocora es uno de esos lugares que te hacen mirar dos veces para confirmar que es real. Las palmas de cera, que pueden superar los 60 metros de altura, aparecen frente a ti entre montañas verdes y nubes bajas que se mueven todo el tiempo. Estás en la cordillera central de los Andes colombianos, dentro del departamento del Quindío, a más de 1,800 metros sobre el nivel del mar.
La base perfecta para llegar es Salento, un pueblo pequeño y colorido donde todo se recorre a pie. Desde ahí salen los jeeps Willys que te llevan directo al valle por un precio accesible y con horarios constantes. El trayecto es corto y entretenido, con caminos rurales y vistas abiertas. Antes de entrar al sendero, hay zonas para comer algo, sobre todo platos con trucha, excelentes para cargar energía.
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Una vez en el Valle del Cocora, toca decidir cómo quieres recorrerlo. Hay rutas para distintos ritmos y ganas. La caminata más corta es de ida y vuelta hacia el Bosque de las Palmas, perfecta si solo buscas caminar entre palmas gigantes y tomar fotos. Calcula entre dos y dos horas y media para hacerlo sin apuros.
Si te animas a algo más largo, está el circuito completo del valle, de unos 12 kilómetros, con opción de sumar algunos tramos extra. Este recorrido puede llevar entre cinco y siete horas, dependiendo de tu paso y de cuántas paradas hagas. Pasas por praderas, ríos, puentes colgantes y zonas de bosque nublado. Puedes hacerlo en sentido horario o antihorario, ambos funcionan bien.
Explorando el Valle de Cocora: naturaleza, aventura y turismo responsable
El sendero es de dificultad moderada, así que no necesitas ser atleta profesional, pero sí es importante llevar calzado adecuado. El terreno puede ponerse resbaloso por la humedad y las lluvias frecuentes. Te recomendamos llevar un impermeable ligero, protector solar y agua suficiente.
El valle forma parte del Parque Nacional Natural Los Nevados desde 1985, muy importante para la protección de la palma de cera. Antes de eso, muchas zonas fueron afectadas por la tala y varias especies quedaron en riesgo, como el loro orejiamarillo. Hoy, el área funciona como refugio para aves, plantas y animales propios de esta región andina.
La palma de cera es el árbol nacional de Colombia. Aunque parecen eternas, muchas de las que ves en Cocora tienen entre 70 y 100 años, lo que significa que son relativamente jóvenes. Algunas pueden vivir más de 200 años, así que lo que estás viendo es apenas una parte de su historia.
También puedes recorrer el valle a caballo o en bicicleta, pero es importante elegir operadores responsables. En especial con los caballos, conviene verificar que estén bien cuidados y que el trato sea adecuado. El turismo responsable hace la diferencia en lugares tan frágiles como este. Pregunta, compara y decide con criterio.
Para cerrar el día, regresar a Salento es sencillo y rápido. Puedes cenar algo caliente, caminar un poco más por el pueblo y sentarte a descansar. Este rincón del Eje Cafetero funciona muy bien como base para seguir explorando otros puntos cercanos como Filandia o incluso Pereira, todos conectados por transporte económico. Si viajas desde México, llegar a Colombia no es complicado, hay vuelos directos a ciudades principales y traslados internos accesibles.