Santiago de Anaya se volvió uno de los destinos gastronómicos más solicitados de Hidalgo gracias a sus mixiotes de carnero cocinados bajo tierra, una receta que en este destino se prepara igual que hace décadas. El trayecto hacia este municipio del Valle del Mezquital pasa entre paisajes semidesérticos, magueyes gigantes y pequeños puestos donde el humo empieza a abrir el apetito.
Si ya se te antojó este platillo, aquí te contamos cuánto cuesta llegar a Santiago de Anaya desde la CDMX. En auto, el gasto en casetas es de $72 MXN (una caseta en Ojo de Agua) y alrededor de $220 MXN en gasolina para un trayecto de 130 kilómetros. En total, el viaje redondo puede salir en unos $584 MXN.
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También puedes llegar en transporte público: desde Pachuca toma un autobús a Actopan por $60 a $113 MXN. Una vez ahí, en la zona de la glorieta o el centro, salen combis hacia Santiago de Anaya con un costo de $15 a $25 MXN. Otra opción es tomar unidades rumbo a Ixmiquilpan y hacer transbordo en Lagunilla hacia transporte local que te deje en el municipio.
¿Cómo es la cocina tradicional de Santiago de Anaya y cuánto cuesta probarla?
En varios comedores y cocinas tradicionales del municipio, una orden de mixiote de carnero suele costar entre 120 y 250 pesos, normalmente acompañada de nopales, tortillas hechas a mano, salsa molcajeteada y, en algunos lugares, un consomé caliente preparado con los jugos de la carne. Cuando el mixiote sale del horno de tierra después de varias horas de cocción, la carne queda tan suave que prácticamente se deshace sola.
La preparación tiene detrás una técnica que sigue muy ligada a la cocina otomí del Valle del Mezquital. Primero la carne se marina con chiles secos y especias, luego se envuelve en la película natural del maguey conocida justamente como mixiote.
Después pasa varias horas enterrada bajo tierra junto a piedras calientes y brasas que concentran todo el calor lentamente. El resultado cambia muchísimo frente a las versiones preparadas en estufa: aquí el sabor es más intenso, más profundo y con ese toque ahumado que termina impregnado en cada bocado.
En distintos restaurantes aparecen ingredientes que para muchos visitantes siguen siendo una novedad, como escamoles, xamuis y otros insectos de la región semidesértica. También hay platillos muy conocidos dentro del municipio, como el conejo en salsa de xoconostle, una receta que une sabores ácidos con carnes suaves y que incluso llegó a eventos gastronómicos internacionales gracias al trabajo de cocineras tradicionales hñähñús.
¿Qué hacer en Santiago de Anaya después de comer?
Después de comer, caminar por las calles del municipio es hermoso para poder descubrir otra parte importante de la zona. En varios locales todavía trabajan artesanías hechas con ixtle, la fibra obtenida de las pencas del maguey. Muchas familias elaboran ayates, bolsos, cepillos, cinturones y manteles usando técnicas manuales heredadas desde hace generaciones. En algunos talleres incluso puede verse el proceso completo, desde el raspado de las pencas hasta el tejido final de cada pieza.
Quienes buscan algo más movido suelen terminar en las Grutas de Xoxafi, uno de los puntos más conocidos de la región. Ahí hay recorridos subterráneos, tirolesas, rappel y actividades dentro de cavernas que contrastan bastante con la calma del pueblo.
¿Qué puedes esperar al visitar este Pueblo con Sabor en Hidalgo?
Santiago de Anaya forma parte del programa Pueblos con Sabor, un distintivo creado por Hidalgo para reconocer municipios ligados a la cocina regional. Son 37 localidades las que tienen esta categoría, aunque pocas construyeron una fama tan fuerte alrededor del horno de tierra y la cocina otomí.
Cada año, además, el municipio realiza su famosa Muestra Gastronómica, un encuentro que reúne a cientos de cocineras tradicionales y visitantes que llegan únicamente para probar recetas difíciles de encontrar en otros lugares.
Al final, una visita puede costar entre 300 y 900 pesos por persona considerando transporte, comida y alguna actividad extra. Todo depende de cuánto quieras comer, si decides entrar a las grutas o si terminas llevándote artesanías de ixtle antes de regresar a casa. Lo complicado no es organizar el viaje; el verdadero problema aparece cuando pruebas un mixiote recién salido del horno y empiezas a pensar en cómo mudarte a este municipio.