Detrás de cada plaza ceremonial, cada muro y cada sendero de piedra existen historias que rara vez aparecen completas en los libros. Las Travesías Arqueológicas del Instituto Nacional de Antropología e Historia te llevan hasta los lugares donde ocurrieron para descubrir cómo vivían sus habitantes, qué creencias tenían y de qué manera construyeron algunas de las ciudades más sorprendentes del México antiguo.
Mientras el Mundial 2026 atraerá visitantes de todas partes, estas rutas invitan a mirar otro México, uno que existía mucho antes de los estadios, las carreteras y las grandes ciudades actuales. Es una forma distinta de viajar, donde cada sendero, muro o petrograbado ayuda a reconstruir fragmentos de una historia que comenzó miles de años atrás.
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Lo interesante es que cada recorrido sucede exactamente donde ocurrieron los acontecimientos que explican los arqueólogos. En lugar de recorrer los sitios a toda velocidad, tendrás la oportunidad de caminar acompañado de especialistas.
¿Qué zonas arqueológicas podrás visitar en las Travesías Arqueológicas?
Las travesías abarcan cuatro destinos muy diferentes entre sí: Guachimontones, en Jalisco; Cantona, en Puebla; Boca de Potrerillos, en Nuevo León; y Xochicalco, en Morelos. Entre ellos encontrarás estructuras circulares poco comunes, ciudades fortificadas, miles de grabados en piedra y observatorios astronómicos que muestran la enorme diversidad cultural que existía en el territorio mexicano mucho antes de la época moderna.
1. Guachimontones
Cuando piensas en una zona arqueológica mexicana probablemente imaginas grandes pirámides rectangulares. Guachimontones es otra cosa. Cerca de Teuchitlán, en Jalisco, aparecen estructuras circulares escalonadas que forman uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares del país. Su diseño continúa llamando la atención porque no se parece a lo que suele verse en otras regiones de México.
A medida que recorres espacios como El Guachimontón y La Iguana, resulta más fácil entender por qué este lugar sigue despertando tantas preguntas. Los especialistas explican cómo estas construcciones estaban relacionadas con ceremonias, reuniones comunitarias y una manera particular de entender el universo. También conocerás la influencia que tuvo la tradición Teuchitlán en el occidente mexicano y la posible relación de algunos espacios con antiguos rituales como el vuelo del volador.
2. Cantona
La segunda parada te lleva a una de las ciudades prehispánicas más extensas de Mesoamérica. Construida sobre antiguos flujos de lava en Puebla, Cantona alcanzó gran relevancia gracias al control de importantes yacimientos de obsidiana y de las rutas comerciales que conectaban distintas regiones. Su ubicación le permitió convertirse en un centro estratégico donde circulaban mercancías, personas e ideas.
Mientras avanzas por sus senderos aparecen calles empedradas, conjuntos habitacionales, plazas ceremoniales y sectores como la Acrópolis. Uno de los aspectos que más sorprende es la enorme cantidad de canchas para el juego de pelota: veintisiete en total.
3. Boca de Potrerillos
No encontrarás grandes pirámides ni extensos centros urbanos. En su lugar aparece un paisaje semidesértico donde antiguos grupos de cazadores-recolectores dejaron miles de grabados distribuidos entre cerros y afloramientos rocosos, creando uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes del país.
A lo largo del recorrido podrás observar figuras geométricas, representaciones relacionadas con fenómenos naturales y posibles referencias astronómicas cuyo significado sigue siendo estudiado. Los arqueólogos explican cómo se analizan estos petrograbados y qué hipótesis existen sobre su función.
4. Xochicalco
La última parada ocurre en Xochicalco, una ciudad construida sobre terrazas artificiales en la cima de un cerro en Morelos. Sus habitantes transformaron el paisaje para crear una fortaleza capaz de controlar visualmente buena parte de los alrededores. Fosos, murallas y accesos estratégicos muestran el nivel de planeación que alcanzó este importante centro del periodo Epiclásico.
Durante el recorrido aparecen algunos de los espacios más conocidos del sitio, como el Templo de las Serpientes Emplumadas, cuyos relieves continúan siendo objeto de estudio. También podrás conocer el observatorio ubicado dentro de una cueva natural, donde la luz solar entra de forma precisa en determinados momentos del año.
¿Cómo reservar?
Para conocer fechas, horarios, costos y detalles logísticos de cada recorrido, el INAH pone a disposición del público el correo electrónico reservaciones@inah.gob.mx, donde se puede solicitar información específica sobre cada una de las travesías.