El pueblito de Apan, en Hidalgo, es uno de esos destinos que sorprenden desde el primer momento. A poco más de dos horas de la Ciudad de México, sus extensos campos de maguey, antiguas haciendas pulqueras y la posibilidad de probar pulque artesanal directamente de los tinacales lo convierten en una escapada ideal para quienes buscan un viaje diferente sin gastar demasiado.
Además de su fama como la llamada "capital del pulque", este municipio ofrece la oportunidad de hospedarse en haciendas con siglos de historia, recorrer antiguos cascos agrícolas y disfrutar de experiencias ligadas a una de las bebidas más representativas de México. Es un plan perfecto para un fin de semana entre amigos, en pareja o en familia.
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Haciendas centenarias, pulque recién hecho y experiencias para pasar la noche
Apan forma parte del Altiplano hidalguense, una región donde el cultivo del maguey pulquero sigue siendo parte de la vida cotidiana. Por ello, gran parte de los recorridos turísticos giran alrededor de las antiguas haciendas que durante siglos impulsaron la producción de pulque.
Una de las más conocidas es Hacienda Chimalpa, donde los visitantes pueden recorrer los históricos tinacales, conocer el proceso tradicional de fermentación del aguamiel, caminar por sus jardines y hospedarse dentro de sus instalaciones con previa reservación.
Otra parada imperdible es Hacienda Zotoluca, construida en 1570 y restaurada para recibir turistas. Además del hospedaje, ofrece degustaciones de pulque natural y curado, catas de miel de maguey, talleres gastronómicos con ingredientes regionales, paseos a caballo, recorridos en bicicleta e incluso vuelos en globo aerostático en determinadas temporadas.
También destaca la Hacienda San Antonio Tochatlaco, una de las pocas que todavía mantiene viva la producción tradicional de pulque, permitiendo conocer de cerca un oficio que ha pasado de generación en generación.
Durante la visita es posible probar pulque natural o curados preparados con frutas, semillas e ingredientes poco comunes como avena, piñón, apio, mango, jitomate o fresa. Un caballito suele costar entre 20 y 50 pesos, dependiendo del establecimiento.
Apan más allá del pulque artesanal
El atractivo de este municipio va mucho más allá de la bebida tradicional. Su arquitectura conserva el esplendor de las grandes haciendas pulqueras del siglo XIX, mientras que los enormes paisajes cubiertos de magueyes ofrecen escenarios ideales para tomar fotografías y recorrer tranquilamente la región.
La cocina local también forma parte de la experiencia. En restaurantes y fondas abundan la barbacoa, los mixiotes preparados en penca de maguey, quesadillas de huitlacoche, tamales mineros, escamoles y gusanos de maguey durante temporada.
Uno de los sitios más recomendados por habitantes y visitantes es Barbacoa La Vía, donde un desayuno o comida suele costar entre 120 y 180 pesos por persona.
Antes de regresar, muchos viajeros aprovechan para comprar productos elaborados en la región, como miel de maguey, conservas de aguamiel, mermeladas de tuna, quesos artesanales, requesón y pulque embotellado.
Gracias a su cercanía con la CDMX, Apan resulta una excelente alternativa para quienes desean disfrutar un fin de semana diferente sin recorrer grandes distancias.