Hay lugares en lo que todavía puedes disfrutar de la costa sin grandes hoteles, multitudes ni zonas comerciales frente al mar. Playa Maruata, ubicada en el municipio de Aquila, es uno de esos rincones de Michoacán donde el paisaje sigue dominado por montañas cubiertas de vegetación, arena dorada, aguas turquesa y enormes formaciones rocosas que emergen frente al Pacífico.
Al llegar, la sensación es muy distinta a la de otros destinos turísticos del país. En lugar de enormes edificios, aparecen cabañas rústicas, palapas, espacios para acampar y amplias franjas de playa donde el sonido de las olas es tu principal acompañante.
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El viaje desde la Ciudad de México requiere recorrer aproximadamente 620 kilómetros por carretera. La ruta suele tomar cerca de nueve horas, aunque el tiempo puede variar según las paradas realizadas durante el trayecto. Es un recorrido largo, pero la recompensa aparece al final del camino, cuando la sierra michoacana da paso a las vistas del océano Pacífico.
¿Cómo llegar de CDMX a Playa Maruata?
Para llegar hay que tomar el Anillo Periférico y continuar por la autopista México-Toluca rumbo a Atlacomulco y Morelia. Después el trayecto sigue por el Macrolibramiento de Morelia y la autopista México 37D con dirección a Lázaro Cárdenas. Más adelante la ruta atraviesa Nueva Italia, Apatzingán, Tepalcatepec y Aquila antes de alcanzar la costa.
Quienes viajen en automóvil deben considerar un gasto de 1,606 pesos en casetas. A lo largo del recorrido se cruzan 15 plazas de cobro, entre ellas Tultepec, Jorobas, Atlacomulco, Zinapécuaro, Zirahuén, Taretán, Santa Casilda, Las Cañas y Feliciano. Gran parte del camino se realiza por autopistas de cuota.
La carretera atraviesa zonas montañosas y algunos puntos permiten observar el mar a la distancia antes de llegar al destino final. Son vistas que hacen más llevadero el trayecto y anticipan la belleza natural que caracteriza a esta parte de Michoacán.
¿Cómo el Playa Maruata en Michoacán?
Uno de los mayores atractivos de Maruata son sus tres bahías. Cada una tiene condiciones diferentes: algunas tienen oleaje más tranquilo para nadar y pasar varias horas en el agua, mientras otras atraen a quienes disfrutan practicar surf. Entre las rocas también se forman pequeñas pozas naturales donde el agua permanece más serena, perfectas para relajarte frente al mar.
En los alrededores hay lagunas de agua dulce, senderos rodeados de vegetación y espacios donde es posible observar distintas especies de aves. Al caer la tarde, los atardeceres son uno de los mejores espectáculos del lugar, con el cielo reflejándose sobre las aguas del Pacífico.
Entre los puntos más fotografiados está el famoso Dedo de Dios, una enorme roca que sobresale verticalmente del océano. Esta formación natural se ha convertido en uno de los símbolos de la costa michoacana y suele aparecer en gran parte de las imágenes promocionales de la región gracias a su silueta inconfundible.
Maruata y la protección de las tortugas marinas
Maruata también tiene un papel súper importante en la protección de las tortugas marinas. Cada año varias especies llegan a estas playas para anidar y, durante ciertas temporadas, es posible conocer proyectos dedicados a su conservación. Sumado a los mariscos frescos, la tranquilidad del entorno y los paisajes poco alterados, queda claro por qué esta playa sigue siendo uno de los tesoros mejor guardados del Pacífico mexicano.