Puerto Vallarta suele imaginarse con hamacas, un malecón tranquilo y atardeceres frente al mar, pero a un puñado de kilómetros del bullicio turístico hay otra versión del destino: la de la selva que baja directo hasta la costa y esconde playas a las que solo se llega a pie.
En esos espacios naturales, entre iguanas, árboles floridos y el sonido cercano de las olas, el viaje playero se transforma en una experiencia de contacto con la naturaleza y aventura que pocos conoces en Puerto Vallarta.
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Si estas planeando una visita a este destino costero no debes pasar por alto esta ruta —que arranca en el pueblo pesquero de Boca de Tomatlán y va bordeando la costa sur— que te hará hacer hiking en cuatro paradas que bien valen el esfuerzo de caminar bajo el sol.
De Boca de Tomatlán a Playa Madagascar
Boca de Tomatlán es el punto de partida obligado: un pueblo de pescadores a unos 30 minutos al sur de Puerto Vallarta, al que se llega en camión local por unos 15-20 pesos o en taxi. Desde ahí arranca el sendero costero que conecta las siguientes paradas.
La primera es Colomitos, considerada una de las playas más pequeñas de México. Se llega en aproximadamente 40 minutos de caminata (poco más de 1.5 km) por un sendero que sube entre acantilados y baja después por una escalinata de piedra.
Los que ya han visitado esta playa aseguran que el agua turquesa invita a nadar y hacer snorkel, aunque conviene llegar temprano porque suele llenarse rápido. Costo de entrada: gratis, aunque hay quien cobra una cuota simbólica por el paso o el uso de palapas.
Siguiendo el sendero, el camino lleva a Madagascar, una playa pequeña de oleaje suave que muchos consideran la más espectacular de la zona por lo resguardada que está entre la vegetación.
Su acceso es un poco más discreto que el de Colomitos, así que suele estar menos concurrida, ideal para quienes buscan un rato de calma antes de retomar el camino. Es un buen punto para una pausa con vista al mar, refrescarse los pies y tomar fotos antes de continuar.
Playas escondidas que valen el esfuerzo
Un poco más adelante en la misma ruta aparece La Troza, un tramo donde el sendero atraviesa un exclusivo resort frente al mar solo accesible en lancha. No es necesario hospedarse ahí para disfrutar del paisaje: el camino pasa justo al lado y ofrece una de las mejores vistas de toda la caminata antes de conectar con Playa Las Ánimas.
Para quienes prefieren no improvisar, existen recorridos guiados que incluyen transporte, snacks y, en algunos casos, comida, con precios que van de los 55 a los 140 dólares por persona según la agencia y la duración.
Algunos consejos para la caminata:
- Usa calzado cerrado y con buen agarre; las escaleras de piedra se ponen resbalosas.
- Lleva suficiente agua, bloqueador y repelente de mosquitos, sobre todo en temporada de lluvias (julio-enero).
- No olvides el traje de baño: cada playa es una invitación a meterse al mar.
- La mejor temporada para recorrer el sendero va de noviembre a mayo, cuando el clima es más seco.
- Si no quieres regresar caminando, en Las Ánimas puedes tomar un taxi acuático de vuelta a Boca de Tomatlán por unos 100-150 pesos por persona.
Cuatro playas, un solo sendero y la sensación de haber encontrado una Puerto Vallarta que la mayoría nunca ve desde la alberca del hotel.