El pueblo mágico de Aculco en el Estado de México en los límites con el estado de Querétaro se ubica entre peñascos, bosques y montañas que entre sus atracciones resguarda una maravilla natural similar a las famosas cascadas del Niágara ubicadas entre Canadá y Estados Unidos. Se trata de las Cascada de Tixhiñu con una caída de hasta 15 metros de altura.
La cascada es alimentada por la presa Ñadó que caen sobre las piedras balsámicas de las cuales es posible practicar rappel. Para llegar al río se debe descender del cañón por los senderos que encuentra rodeado por árboles de abeto y pinos, los cuales crean un paisaje sacado de un cuento de hadas.
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Cascadas Tixhiñu, la Mini-Niágara.
La cascada es conocida localmente como la Mini-Niágara que se asemeja en su forma y la caída del agua. En este hermoso destino también se disfruta de infinidad de deportes extremos y actividades al aire libre como: ciclismo de montaña, trekking, senderismo y acampar bajo hermosas noches estrelladas.
Muy cerca se encuentra la cascada La Concepción, la cual también brota de la presa Ñadó y tiene una caída de 25 metros, un poco más grande que Tixhiñu. Lo mejor, es que es posible sumergirse y refrescarse en sus grisáceas aguas. Un destino ideal para las vacaciones de verano, ya que, además de recorrer estas maravillas, también puedes explorar la gastronomía y las calles de Aculco.
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¿Qué hacer en Aculco, Edomex?
El pueblo mágico cuenta con recintos históricos y culturales que puedes conocer de la época de la colonia como la parroquia y ex convento de San Jerónimo, que alberga la “última cena” del pintor Miguel Cabrera. Aquí también se pueden adquirir infinidad de artesanías como mantas, rebozos o sombreros elaborados con ixtle, una fibra extraída del maguey utilizada como textil; o degustar sus platillos tradicionales como moles, escamoles, barbacoa y carnitas.