¿Mole de ladrillo? Sí, leíste bien. Existe el mole de ladrillo y no solo existe: es uno de los mayores orgullos de Tlaxcala, porque sí, Tlaxcala también existe. De acuerdo con el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana de Larousse, el mole de ladrillo es un guiso preparado con chile guajillo, semillas de cilantro, canela, clavo, masa de maíz disuelta en agua y carne de res. Su particular nombre proviene de su color, así que no te preocupes: no está hecho con ladrillos.
El mole de ladrillo, también conocido como mole de matuma, forma parte de la cocina tradicional de la región hñähñu de Tlaxcala. Su preparación y consumo se mantienen ligados a las costumbres comunitarias y a la transmisión de saberes culinarios entre generaciones. Suele servirse con tamales largos o con tortillas, una elección que subraya su relación directa con el maíz nativo, ingrediente central en la alimentación y la identidad gastronómica de la zona.
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El nombre matuma proviene del yuhmu, una variante del hñähñu que aún se habla en Ixtenco por alrededor de 400 personas. Esta lengua sigue viva gracias al uso cotidiano y a celebraciones comunitarias donde la comida tiene un papel central. Cada vez que se prepara este mole, también se reafirma una identidad que se ha sostenido durante generaciones.
La Fiesta de la Matuma y el mole de ladrillo
El mole de ladrillo está considerado patrimonio cultural de Tlaxcala. Su preparación está ligada a la celebración de San Juan Bautista, santo patrono del municipio. Este reconocimiento no deja ver la importancia del platillo dentro del panorama gastronómico del estado.
La Fiesta de la Matuma se celebra el día 24 de cada mes y alcanza su momento más importante el 24 de junio, en honor a San Juan Bautista. Durante estas fechas, se nombran mayordomos que resguardan la imagen del santo en sus casas y reciben a quienes llegan para compartir música, comida y convivencia.
Ixtenco se localiza a unos 170 kilómetros de la Ciudad de México, lo que implica un trayecto aproximado de dos horas y cuarenta minutos en automóvil. El pueblo se ubica en las faldas del volcán Matlalcueye y permite al visitante conocer paisajes volcánicos bellísimos. Uno de ellos es el Cerro Xalapasco, conocido como el señor de los diez cráteres, que alcanza los 2,752 metros sobre el nivel del mar.
Durante las fiestas, las ntzu matuma, conocidas como abuelas de la matuma, se encargan de preparar grandes cantidades de este mole. Llegan a cocinar alrededor de 400 litros, una tarea que requiere tiempo, coordinación y conocimiento. La preparación colectiva no solo alimenta a los asistentes, también refuerza los lazos comunitarios.
Otros platillos únicos en Ixtenco
Además del mole, en Ixtenco se encuentran otros platillos donde el maíz criollo es el ingrediente principal, como el atole agrio y los tamales tontos. Grupos como las Guardianas de la Tierra del Maíz trabajan para proteger las variedades nativas y compartir sus saberes desde sus propias cocinas.
¿Cómo llegar a Ixtenco desde la CDMX y cuánto cuesta el viaje?
En auto
Desde la Ciudad de México es posible llegar a Ixtenco, Tlaxcala, en un trayecto aproximado de 3 horas y 10 minutos, a lo largo de 173 kilómetros. El camino más práctico parte del Anillo Periférico para incorporarse a la autopista México–Puebla (150D), continuar por la autopista Amozoc–Perote (140D) y tomar la salida hacia Huamantla, donde se enlaza con la carretera federal México 136 en dirección Ixtenco–Zitlaltepec. El último tramo se recorre por vía local hasta el centro del municipio. El viaje tiene cuatro casetas con un costo total de 409 pesos, además de un gasto estimado de 270 pesos en gasolina.
En transporte público
Desde la TAPO puedes viajar a Ixtenco tomando un autobús de la línea ATAH (Supra) hasta Huamantla y, desde ahí, una combi que te lleve al municipio; también es posible bajar en la terminal de Huamantla y caminar un par de cuadras hasta otra base de combis con el mismo destino. Otra opción es ir primero a Puebla y, en la CAPU, abordar un autobús hacia Ixtenco en la zona de Surianos, antes de llegar a Huamantla. El costo total del trayecto combinando autobús y combi ronda los 350 pesos.