Huasca de Ocampo, en Hidalgo, tiene un lugar muy especial en la historia turística del país. Fue el primer destino en recibir el nombramiento de Pueblo Mágico en 2001, cuando arrancó el programa impulsado por la Secretaría de Turismo. Desde entonces, este sitio se volvió una referencia obligada para entender por qué ciertas localidades logran ese título.
Visitar Huasca es mucho más que contemplar paisajes impresionantes; es recorrer un destino fundamental dentro del turismo nacional. En este lugar conviven construcciones históricas, zonas naturales de gran belleza, mañanas cubiertas por una ligera neblina y tardes frescas.
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Si decides viajar en auto desde la Ciudad de México, el trayecto es bastante directo. Son poco más de 120 kilómetros y el camino más práctico es por la autopista México–Pachuca. Puedes incorporarte desde Insurgentes Norte o Eje Central y seguir los señalamientos hacia Pachuca, considerando alrededor de dos horas de manejo si no hay tráfico pesado.
Después de pasar Pachuca, continúas por los bulevares Felipe Ángeles y Luis Donaldo Colosio hasta tomar la carretera Real del Monte–Huasca. En este tramo el paisaje el realmente hermoso, poco a poco aparecen las zonas boscosas. El gasto en casetas es bajo, solo 65 pesos por trayecto, y la gasolina ronda los 240 pesos por lado, así que el viaje redondo queda cerca de los 610 pesos.
Viaje a Huasca de Ocampo en transporte público
También puedes llegar en transporte público. Desde la Terminal del Norte salen autobuses a Pachuca cada media hora, con precios que van de los 50 a los 150 pesos. Al llegar, una combi al centro cuesta alrededor de 10 pesos y desde el área del Reloj Monumental salen unidades hacia Huasca por menos de 30 pesos. El recorrido completo toma entre dos horas y media y tres.
Los imperdibles de Huasca de Ocampo
Ya en el pueblo, lo primero que notarás son sus calles empedradas y sus casas con techos de teja. El centro es compacto, más que perfecto para recorrerlo a pie, asomarte a las tiendas locales, sentarte en alguna banca y observar su arquitectura, que refleja diferentes épocas y estilos.
El atractivo más famoso son los Prismas Basálticos, una formación geológica de columnas de basalto acompañadas por cascadas. La entrada cuesta alrededor de 100 pesos y el recorrido te llevará a ver un increíble paisaje desde distintos ángulos. Muy cerca está la Ex Hacienda de Santa María Regla, con túneles, patios y muros que reflejan otra época; el acceso también ronda los 100 pesos.
Si en tu visita a este Pueblo Mágico quieres una dosis de adrenalina, a pocos kilómetros se encuentra la Peña del Aire, donde puedes caminar por senderos con vistas a barrancas profundas o animarte a actividades como tirolesa, rappel o skybike. Los precios van desde 30 pesos de entrada general hasta 250 pesos en las experiencias más intensas, así que puedes ajustar el plan según tu presupuesto.
En Huasca también hay opciones más tranquilas, como el Bosque de las Truchas, con paseos en lancha y amplias áreas verdes, o el Museo de los Duendes, cuya entrada cuesta alrededor de 40 pesos. Considerando sus atractivos, los traslados y comidas típicas como barbacoa o antojitos de maíz azul, el viaje se adapta fácilmente a distintos presupuestos y confirma por qué este fue el primer Pueblo Mágico de México.