El origen de la vida puede explicarse desde muchos lugares, pero quizá no imaginabas que una de esas miradas apunta a México. La ciencia habla de procesos químicos y biológicos sin intención divina, mientras que las cosmovisiones mesoamericanas pensaban la vida como una energía en movimiento. Para los mexicas, todo surgía del teotl; para los mayas, la humanidad apareció tras varios intentos hasta quedar hecha de maíz. Ahora imagina un sitio donde esas ideas dialogan con un paisaje real: ese lugar existe y se llama Cuatro Ciénegas.
Este Pueblo Mágico de Coahuila resguarda uno de los ecosistemas más raros del planeta. Viajar hasta aquí implica recorrer millones de años de historia natural concentrados en pozas, manantiales y dunas blancas. Una de estas áreas forma parte de las Reservas de la Biosfera reconocidas por la UNESCO y permite asomarse a algunos procesos para entender cómo empezó todo.
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No es que la vida haya comenzado en Cuatro Ciénegas. Para reflexionar sobre el origen de la vida existen muchas formas y fuentes; lo que sucede en este lugar es que puedes descubrir ecosistemas que se mantienen casi igual a como eran hace millones de años, cuando la vida comenzó en la Tierra.
Cuatro Ciénegas y su conexión con los primeros ecosistemas de la Tierra
Cuando llegas a Cuatro Ciénegas, el contraste es inmediato. Arena clara que parece nieve, montañas que cortan el horizonte, ríos de tonos turquesa y paredes de mármol que rompen con cualquier idea previa del desierto. Este paisaje es un laboratorio natural que sigue activo.
Las pozas que ves hoy nacieron de un mar antiguo que cubría esta región cuando los continentes aún no tenían forma. Una fractura tectónica elevó el terreno y aisló estas aguas del océano, dejando atrapados organismos primitivos. Ese aislamiento permitió que ciertas formas de vida evolucionaran sin cambios drásticos, algo que casi no existe en otros puntos del planeta.
Por eso, en Cuatro Ciénegas viven microorganismos que sobreviven como lo hacían sus antecesores en el periodo Precámbrico, con muy pocos nutrientes. Mientras el resto del mundo se transformaba con la aparición del oxígeno y nuevas especies, estas pozas permanecieron casi intactas. Conocerlas es como asomarse a una versión temprana de la Tierra, cuando la vida apenas comenzaba a sostenerse.
Actualmente se han identificado alrededor de 3,000 tipos de bacterias en estas aguas. La alta concentración de minerales crea un ambiente parecido al de las primeras etapas del planeta. Además de microorganismos, aquí habitan peces, insectos y especies que no existen en ningún otro lugar.
Los imperdibles de Cuatro Ciénegas
Para entender mejor todo esto que te estamos platicando, el Museo Génesis es una parada que no te puede faltar si recorres este Pueblo Mágico. En sus salas descubres cómo funcionan los estromatolitos, considerados una de las evidencias más antiguas de vida en la Tierra.
En Cuatro Ciénegas, además de conocer los secretos del origen de la vida, puedes recorrer en bici sus pozas, caminar sobre las Dunas de Yeso formadas por el antiguo océano Tetis o visitar lugares como Poza Azul y Las Playitas. También es posible degustar vinos, explorar sitios culturales y probar delicias gastronómicas.