Si sientes una conexión especial con los paisajes mexicanos, Comitán es el punto de partida que necesitas para explorar un rincón de Chiapas que te va a robar el aliento. Este Pueblo Mágico equilibra de forma magistral la herencia cultural con escenarios naturales. Es el lugar perfecto para establecer tu base de operaciones antes de lanzarte a descubrir las maravillas hídricas que esconde el municipio de Tzimol, donde el agua y el viento mantienen una conversación y donde pareciera que el viento murmura.
El río San Vicente es el gran arquitecto de este paraíso, esculpiendo a su paso una serie de caídas de agua que alcanzan dimensiones asombrosas de hasta ciento veinte metros. Al acercarte al Centro Ecoturístico Cascadas El Chiflón, comprenderás rápidamente el origen de su nombre, pues las corrientes de aire golpean las paredes rocosas y el agua de tal forma que se genera un silbido constante. Es un fenómeno sonoro súper interesante.
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Para disfrutar de este espectáculo, prepárate para subir casi mil escalones que te llevan por un recorrido ascendente a través de diversos miradores estratégicos. A medida que avanzas, te topas con maravillas como El Suspiro y Ala de Ángel, cuyas aguas de un azul turquesa intenso son impactantes.
La gran protagonista de esta aventura es, sin duda, la cascada Velo de Novia, una caída imponente de setenta metros que te empapa con su brisa mucho antes de que logres alcanzarla. Estar frente a esta masa de agua es sentir la fuerza bruta de la naturaleza en cada poro de la piel mientras el estruendo borra cualquier otro pensamiento.
Aventura y descanso en Tzimol: tirolesa, pozas naturales y tradición chiapaneca
¿Eres un alma viajera que elige sus aventuras con base en la adrenalina que te generan? Entonces puedes cruzar el rugido del río San Vicente volando por una tirolesa que pasa justo frente a la caída principal. Esta actividad es perfecta para observar el paisaje desde una perspectiva que muy pocos logran experimentar: suspendido en el aire, con el viento en la cara.
Después de tanto ejercicio y emoción, las albercas naturales que se forman en la base de las cascadas menores son el sitio para nadar y relajarte. Estas pozas de aguas cristalinas funcionan como un balneario natural donde puedes flotar tranquilamente y quitarte el calor del día bajo la sombra de los árboles.
En el centro ecoturístico encontrarás cabañas rústicas situadas muy cerca de las áreas de mayor belleza, pensadas para descansar después de un día de recorridos y actividades al aire libre. También hay zonas habilitadas para acampar si prefieres una experiencia más directa con el suelo chiapaneco y el cielo estrellado de la región.
Y para que no tengas que preocuparte por ningún detalle extra del viaje, hay varias opciones de comida dentro del lugar. Puedes probar platillos regionales mientras descansas en las palapas a la orilla del agua, en una pausa que acompaña perfecto la jornada de senderismo. Antes de irte, vale la pena pasar por la tienda de artesanías y llevarte un recuerdo hecho por los habitantes de Tzimol.
Regresar a Comitán de Domínguez después de esta travesía es el cierre perfecto, pues sus plazas amplias y templos históricos como el de Santo Domingo nunca defraudan. Sus barrios conservan una estética virreinal y podrás caminar por las calles empedradas y disfrutar de los murales que narran la historia de Chiapas.