Las altas temperaturas ya empezaron a sentirse en buena parte de México, y cuando el calor de la ciudad se vuelve insoportable, muchos terminan buscando lugares donde todavía existan ríos fríos, neblina y suficiente vegetación para olvidarse un rato del asfalto.
En medio de la Sierra Norte de Puebla está Cuetzalan del Progreso, un Pueblo Mágico rodeado de cascadas y pozas naturales que se ha convertido en uno de los refugios favoritos para escapar no solo del clima pesado, sino también del ruido y el ritmo acelerado de la vida cotidiana.
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En Cuetzalan las mañanas suelen arrancar con una capa de neblina cubriendo los techos de teja y las calles empedradas. Es un destino muy querido por sus montañas, lluvias frecuentes, ríos y selva húmeda que mantienen el ambiente fresco durante buena parte del año, algo que se agradece muchísimo cuando en otras regiones el termómetro no para de marcar números más altos.
¿Cuáles cascadas visitar para refrescarte en Cuetzalan?
Una de las primeras paradas para refrescarte es la Cascada Las Brisas, ubicada a unos veinte minutos del centro. El acceso no tiene ninguna dificultad y la poza natural que se forma bajo la caída de agua es deliciosa. Debido al rocío constante, la sombra de los árboles y el agua fría golpeando las piedras, el lugar es perfecto para refrescarte.
Muy cerca también están Las Golondrinas, una cascada que cambia bastante durante la temporada de lluvias. El recorrido exige caminar por senderos húmedos y algo resbalosos, pero la recompensa es una caída de alrededor de cincuenta metros rodeada por vegetación espesa y pozas profundas donde varios visitantes aprovechan para nadar o incluso practicar rappel.
Otra excelente opción son Las Hamacas, que es un paraíso con aguas tranquilas y espacios abiertos excelentes para pasar el día. El trayecto en carretera regala vistas increíbles de la sierra y, al llegar, el río Cuichat termina haciendo el resto. Muchas personas comienzan metiendo solo los pies y acaban completamente empapadas después de varias horas entre corrientes cristalinas y piedras cubiertas de musgo.
La dosis de adrenalina llega en Cascada El Salto, donde además de nadar puedes cruzar tirolesas, hacer senderismo o descender junto al torrente en actividades de rappel. El lugar también es apropiado para acampar y por la noche hay más humedad en el aire y un cielo que se alcanza a ver muchísimo más limpio que en cualquier gran ciudad.
Entre todas las caídas de agua de la región, Taxipehuatl suele llevarse las miradas por su enorme pared de agua de aproximadamente sesenta metros. Llegar no es tan directo como en las otras cascadas porque algunos senderos atraviesan zonas más cerradas de montaña, así que para este destino te recomendamos ir acompañado por un guía local.
¿Qué más ver en Cuetzalan además de sus cascadas y paisajes naturales?
Además de sus increíbles y variadas cascadas en Cuetzalan, también está la Zona Arqueológica de Yohualichan, las iglesias cubiertas de neblina, los mercados llenos de café y los aromas de la cocina serrana. No te puedes perder los tamales de frijol, las acamayas y los deliciosos vasos de yolixpa.