Si eres amante del pulque, hay un Pueblo Mágico de Hidalgo que merece estar en tu lista de próximas escapadas. Se trata de Zempoala, un destino famoso por sus tradicionales curados, sus históricas haciendas pulqueras y sus paisajes rodeados de magueyes que conservan una de las bebidas más emblemáticas de México.
Rodeado de extensos paisajes semidesérticos, antiguas haciendas y construcciones históricas, Zempoala ofrece una experiencia diferente para quienes buscan combinar gastronomía, historia y naturaleza durante una escapada de fin de semana.
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Aquí, el pulque no solo forma parte de la identidad local, sino que también se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la región.
Zempoala, la capital hidalguense donde el pulque
Zempoala es reconocido como uno de los municipios con mayor tradición pulquera de Hidalgo. Su cercanía con importantes zonas productoras de maguey ha permitido que la elaboración artesanal de esta bebida se mantenga viva a través de generaciones.
En restaurantes, haciendas, mercados y pequeños establecimientos familiares es posible encontrar pulque natural y una amplia variedad de curados preparados con ingredientes tradicionales y regionales. Entre los sabores más populares destacan nuez, avena, piñón, fresa, guayaba y apio.
Sin embargo, uno de los más representativos es el curado de xoconostle, elaborado con este fruto típico del nopal que aporta un sabor refrescante y ligeramente ácido. Para muchos visitantes, probar esta variedad se ha convertido en una parada obligatoria durante su recorrido por el Pueblo Mágico.
La fama de Zempoala como destino pulquero ha crecido gracias a las experiencias turísticas relacionadas con el maguey. Algunos recorridos permiten conocer desde la extracción del aguamiel hasta el proceso de fermentación que da origen al pulque, además de degustaciones guiadas para descubrir los distintos sabores.
Durante siglos, la producción de pulque fue una de las actividades económicas más importantes de la región y contribuyó al desarrollo de varias de sus emblemáticas haciendas.
Zempoala para turistas
Uno de los mayores atractivos de Zempoala son sus antiguas haciendas pulqueras. Entre las más conocidas destacan Santa María Tecajete y Hacienda Casa Grande, espacios donde todavía es posible conocer parte del legado histórico relacionado con el cultivo del maguey y la producción artesanal del pulque.
Estos recintos ofrecen una experiencia que va más allá de la bebida, ya que permiten recorrer construcciones históricas, admirar antiguas trojes, patios y extensos campos que forman parte del paisaje característico de Hidalgo.
La experiencia gastronómica también juega un papel fundamental. Muchos visitantes aprovechan la ocasión para acompañar el pulque con especialidades regionales como la barbacoa cocida en horno de tierra, mixiotes, escamoles, tacos tradicionales, pan de pulque y otros antojitos típicos de la región.
Aunque es su mayor atractivo, Zempoala no solo destaca por su cocina; el municipio alberga uno de los tesoros históricos más importantes del país: el Acueducto del Padre Tembleque, una monumental obra hidráulica del siglo XVI reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El recorrido puede complementarse con una visita al Ex Convento de Todos los Santos, la histórica Picota ubicada en el centro del pueblo y diversos espacios naturales como el Cerro Tecajete, un antiguo volcán extinto ideal para practicar senderismo, disfrutar de panorámicas del valle o simplemente conectar con la naturaleza.
En Zempoala, cada vaso de pulque cuenta una historia que se ha conservado viva durante generaciones y que hoy sigue atrayendo a viajeros interesados en conocer las raíces más auténticas de la cultura mexicana.