A unas horas de la Ciudad de México, por la autopista a Pachuca, Zempoala recibe a los viajeros con un ritmo tranquilo e historias de su época como capital pulquera del país. Es un Pueblo Mágico hidalguense maravilloso para recorrer a pie, donde los andadores coloniales y los edificios antiguos te darán la oportunidad de vivir una ESCAPADA de fin de semana inolvidable.
El punto de partida obligatorio ocurre los domingos en la calle Morelos, junto a la plaza principal, donde se instala un tianguis tradicional. Entre los puestos se pueden conseguir ingredientes del campo, quesos frescos y hierbas medicinales, además de artesanías locales como vajillas de barro, cucharas de madera y cotizados molcajetes de piedra volcánica directos del productor.
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¿Qué platillos típicos debes probar en Zempoala?
La gastronomía es el verdadero orgullo de Zempoala y tienta a los visitantes con aromas a barbacoa y quesadillas de huitlacoche recién hechas. Si te gustan mucho los sabores tradicionales, no puedes dejar de probar los tlacoyos de alverjón, el caldo de malva, los ximbotes de caracol o el ceviche de hongo seta, todo acompañado por una intensa salsa de xoconostle.
El plato estrella es el pollo en pulque, un guiso que demuestra la versatilidad de la cocina mexicana. El ave se cocina lentamente con capas de jitomate, cebolla, chipotle y papas cambray, bañadas por el fermentado del maguey. Este elixir estructura una salsa suave con una potencia aromática excepcional y un perfil único.
¿Qué lugares históricos y haciendas puedes recorrer en Zempoala?
Para conocer la historia regional, el centro alberga el Ex Convento de Todos los Santos, un templo franciscano con una inusual torre de rasgos clásicos. Su capilla abierta de dos arcos posee un aspecto místico tras haber sufrido un incendio, mientras que en las bóvedas interiores hay pinturas de ángeles que, por su efecto visual, simulan movimiento constante.
A diez kilómetros puedes conocer el Acueducto del Padre Tembleque, una monumental obra hidráulica iniciada en 1542 y reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Diseñada por un fraile franciscano, su sección más impresionante cruza el río Papalote con 68 arcos de piedra que alcanzan casi los 39 metros de altura máxima.
El esplendor de la localidad se refleja también en sus antiguas haciendas pulqueras y ganaderas, de las cuales sobreviven cerca de una docena. Pues conocer, por ejemplo, la hacienda San Antonio Tochatlaco, que conserva sus habitaciones originales y su producción activa, y Santa María Tecajete, que fue remodelada por el mismo arquitecto que construyó el Ángel de la Independencia: Antonio Rivas Mercado.
Para aprovechar el trayecto se puede abordar el turibús local que conecta los templos y los parajes campestres. Al terminar el recorrido, restaurantes como Bar Santi o Casa Antigua tienen excelentes opciones para comer antes de regresar. También te recomendamos El Rincón de Frida.
¿Cómo llegar desde la CDMX?
El trayecto desde la Ciudad de México hasta Zempoala toma aproximadamente 1 hora y recorre cerca de 82 kilómetros. La ruta más rápida sigue la autopista México-Pachuca y después conecta con la autopista México-Tuxpan. Durante el recorrido se atraviesan zonas de Ecatepec antes de continuar hacia Tulancingo y tomar la salida a la carretera federal 88 rumbo a Pachuca y Ciudad Sahagún.
La ruta cuenta con dos casetas de cobro: Lechería/Texcoco, con un costo de 35 pesos, y Ecatepec-Pirámides-Csta Ecatepec E02, con tarifa de 110 pesos, para un total de 145 pesos en peajes. Finalmente, el acceso a Zempoala se realiza por la avenida Juárez hasta llegar al centro del municipio. En gasolina, contempla por lo menos 150 pesos, es decir 300 pesos para ida y vuelta.
También existe la opción de viajar en transporte público. Puedes trasladarte primero hacia Pachuca o Tecámac, con boletos desde 200 pesos aproximadamente, y desde cualquiera de esos puntos tomar otro autobús rumbo a Zempoala. El costo del segundo trayecto cambia dependiendo de la línea y el horario, aunque conviene considerar al menos 50 pesos adicionales.