Hay lugares donde el viaje vale tanto como la comida, y Acaxochitlán es uno de ellos. Este Pueblo Mágico de Hidalgo combina carreteras rodeadas de montañas, cascadas, antojitos preparados con recetas tradicionales y un chocolate de metate que conserva el sabor de antaño, todo a poco más de dos horas de la Ciudad de México.
Si estás buscando una escapada de fin de semana sin recorrer grandes distancias, este rincón de la Sierra Otomí-Tepehua ofrece un plan completo para familias, parejas o grupos de amigos.
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Este Pueblo Mágico es famoso por sus molotes, una receta que le valió el distintivo estatal de Pueblo con Sabor antes de convertirse en Pueblo Mágico.
Llegar a Acaxochitlán desde CDMX: ruta, casetas y tips
Llegar en automóvil es sencillo. Desde la Ciudad de México hay que tomar la autopista México-Pachuca (85D), continuar hacia Pachuca y enlazar con la autopista México 132D rumbo a Tulancingo-Tuxpan. Después se toma la salida hacia Acaxochitlán y finalmente la carretera federal 130 para ingresar al municipio.
El recorrido es de aproximadamente 141 kilómetros, con un tiempo estimado de 2 horas con 15 minutos a 2 horas y media, dependiendo del tránsito.
En el camino se atraviesan dos casetas de cobro:
- Ecatepec: 110 pesos
- Asunción: 38 pesos
En total, los peajes suman alrededor de 148 pesos por automóvil.
Si tu vehículo ofrece un rendimiento cercano a los 17 kilómetros por litro, el consumo aproximado será de poco más de ocho litros de gasolina para todo el trayecto.
Un buen consejo es salir antes de las 7:00 de la mañana durante fines de semana o vacaciones para evitar el tráfico al salir de la capital. También conviene aprovechar la zona de Tulancingo para cargar combustible o desayunar, ya que ahí encontrarás gasolineras, restaurantes y tiendas antes de recorrer los últimos kilómetros hacia el Pueblo Mágico.
Molotes, chocolate de metate y cascadas de Acaxochitlán
Acaxochitlán es uno de los nueve Pueblos Mágicos de Hidalgo y destaca por una cocina llena de recetas que siguen preparándose de forma artesanal.
Su platillo estrella son los molotes, elaborados con masa de maíz teñida con chile guajillo. Tienen forma ovoide y suelen rellenarse con papa sazonada, cebolla, perejil y chile; después se sirven con queso, salsa, lechuga o col, ofreciendo un sabor muy distinto al de otras versiones que existen en Puebla o Veracruz.
Otro imprescindible es el chocolate de metate, preparado mediante el método tradicional y acompañado con pan artesanal recién horneado, especialmente durante el desayuno.
También es posible probar tlacoyos, pipián, barbacoa y otros platillos regionales que conservan recetas transmitidas entre generaciones.
Después de comer, vale la pena recorrer algunos de sus principales atractivos, como la Iglesia de la Asunción de María, la plaza principal, el Parque Dos Mundos y el museo arqueológico. Si visitas el pueblo en domingo, el mercado municipal es uno de los mejores sitios para disfrutar una buena barbacoa.
Para quienes desean pasar más tiempo al aire libre, en los alrededores se encuentran cascadas como La Gloria y Chimalpa, donde las caídas de agua forman pozas cristalinas rodeadas de vegetación serrana. Estos espacios son ideales para caminar, tomar fotografías o simplemente refrescarse durante la temporada de calor.