Si vives en México es muy posible que en casa tengas algún artículo de cocina o decorativo hecho de cobre. Es cultura popular que este material es resistente, elegante y muy fácil de encontrar en mercados y tiendas departamentales.
Si estas interesado en conseguir alguna de estas piezas a muy buen precio existe todo un Pueblo Mágico dedicado a elaborar estos productos: Santa Clara del Cobre.
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Este pueblito de Michoacán ha convertido su tradición metalúrgica en su mayor atractivo. Los visitantes pueden conocer talleres familiares y conseguir piezas irrepetibles.
El Pueblo Mágico donde el cobre es identidad
Entre Morelia y de Uruapan, Santa Clara del Cobre es uno de los Pueblos Mágicos más representativos de Michoacán y uno de los principales referentes de la artesanía mexicana.
Su historia está estrechamente ligada al trabajo del cobre desde la época prehispánica. Los pueblos purépechas ya dominaban la extracción y transformación de este metal para fabricar herramientas, utensilios y objetos ceremoniales. Con la llegada de los españoles se incorporaron nuevas técnicas que enriquecieron el oficio y dieron origen a la tradición artesanal que continúa vigente hasta nuestros días.
Actualmente, caminar por sus calles significa encontrar numerosos talleres familiares donde los artesanos trabajan frente a los visitantes. El proceso comienza con la fundición del cobre a altas temperaturas. Después, el metal se coloca sobre un yunque y, mediante decenas —e incluso cientos— de golpes de martillo, adquiere poco a poco su forma definitiva antes de pasar al pulido que le da su característico brillo.
Entre las piezas más buscadas destacan los icónicos cazos para carnitas (que los expertos aseguran dan el toque final de sabor), pero también abundan ollas, sartenes, lavamanos, jarrones, floreros, lámparas, centros de mesa y una gran variedad de artículos decorativos elaborados completamente a mano.
Santa Clara del Cobre para turistas
Uno de los mayores atractivos de Santa Clara del Cobre su plaza principal, donde destaca un emblemático quiosco con detalles de cobre, además del enorme cazo que se ha convertido en uno de los símbolos del municipio.
Muy cerca se encuentra el Museo Nacional del Cobre, un espacio que permite conocer la evolución de esta técnica artesanal y admirar piezas elaboradas por algunos de los mejores maestros artesanos del país.
Otra experiencia recomendada es visitar directamente los talleres familiares. Muchos permiten observar todo el proceso de elaboración e incluso conversar con quienes mantienen viva esta tradición, lo que hace que la compra de una artesanía tenga un valor mucho más especial.
Si tu visita coincide con la Feria Nacional del Cobre, considerada una de las celebraciones artesanales más importantes de México, podrás conocer cientos de piezas participantes en concursos nacionales y encontrar una oferta todavía más amplia de productos.
Por supuesto la comida local es otro de los alicientes para visitar la zona. Entre los platillos más representativos se encuentran las carnitas, la sopa tarasca, los uchepos, las corundas, los atoles tradicionales y diversos dulces típicos. También es posible probar especialidades regionales como la conocida torta de tostada.
Pero no todo es cobre y artesanías, los alrededores del pueblo cuentan con actividades como senderismo, ciclismo de montaña, kayak y paseos en las cercanías del Lago de Zirahuén, uno de los paisajes naturales más bellos de Michoacán.
Todo pueblito mágico es ideal para una escapada de uno o dos días, pero Santa Clara del Cobre es un destino atractivo porque su principal atractivo no es el turismo tradicional, sino su inigualable arte en el modelaje de un metal precioso.