Enero no solo llega con nuevos propósitos, también con estados de cuenta que recuerdan los excesos de diciembre. Después de las fiestas, muchas familias enfrentan la llamada cuesta de enero, un periodo en el que el presupuesto se estira al límite entre deudas, precios más altos y gastos inevitables.
Lejos de caer en el estrés financiero, especialistas coinciden en que enero es el mejor mes para hacer un alto, revisar hábitos y trazar una estrategia realista de ahorro, especialmente si uno de los objetivos del año es viajar.
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Organización financiera: el primer paso
Antes de pensar en maletas o destinos, es fundamental poner orden a las finanzas personales. El primer paso consiste en hacer un diagnóstico honesto de los gastos realizados en diciembre y compararlos con los ingresos actuales.
Registrar en una libreta o aplicación cada gasto permite identificar fugas de dinero y establecer prioridades. Una recomendación práctica es crear un presupuesto semanal, ya que resulta más flexible y fácil de ajustar que uno mensual.
Definir metas claras también marca la diferencia. No es lo mismo “quiero viajar algún día” que establecer un objetivo concreto como “ahorrar para un viaje en el segundo semestre de 2026”. Tener un propósito visible ayuda a mantener la disciplina y evitar gastos impulsivos.
Recortar gastos sin sacrificar calidad de vida
Superar la cuesta de enero no implica dejar de vivir, sino consumir de forma más inteligente. Identificar gastos no esenciales —como cafés diarios, suscripciones poco usadas, salidas frecuentes o compras por impulso— puede liberar una cantidad importante de dinero al mes.
En el caso de los alimentos, planear menús semanales, comprar a granel y aprovechar ofertas ayuda a reducir el gasto sin afectar la nutrición. Además, evitar el desperdicio de comida es una de las formas más efectivas —y olvidadas— de ahorrar.
Pequeños hábitos también suman: apagar luces, desconectar aparatos eléctricos, usar transporte público o compartir traslados puede parecer mínimo, pero a largo plazo tiene un impacto real en el presupuesto.
Deudas bajo control: clave para liberar dinero para viajar
Uno de los mayores errores en enero es adquirir nuevas deudas. Especialistas financieros recomiendan evitar compras a crédito innecesarias y enfocarse en reducir los compromisos existentes.
Pagar solo el mínimo de las tarjetas de crédito prolonga la deuda y encarece los intereses, por lo que, en la medida de lo posible, conviene abonar más del mínimo.
Ahorro e ingresos extra
Si en enero se recibe algún ingreso adicional —como caja de ahorro o bonos— lo más recomendable es destinarlo a pagar deudas o iniciar un fondo de ahorro, en lugar de usarlo para gastos corrientes.
Buscar ingresos extra también puede marcar la diferencia: vender artículos que ya no se usan, ofrecer servicios temporales o emprender pequeños proyectos ayuda a generar un colchón financiero. Ese dinero puede separarse desde el inicio para objetivos específicos, como viajes.
Una estrategia efectiva es abrir una cuenta o apartado exclusivo para viajes y automatizar depósitos mensuales, aunque sean pequeños. La constancia suele ser más poderosa que las cantidades grandes esporádicas.
Hábitos financieros contra la cuestas de enero
El aprendizaje más valioso de enero es evitar repetir los mismos errores. Crear un fondo de emergencia equivalente a por lo menos tres meses de gastos básicos protege ante imprevistos y evita recurrir a deudas.
Involucrar a toda la familia también es clave. Cuando todos entienden la situación financiera y participan en el ahorro, el esfuerzo se vuelve compartido y más sostenible.
Así, la cuesta de enero deja de ser un problema recurrente y se convierte en el impulso perfecto para viajar mejor, sin deudas y con mayor tranquilidad en 2026.