Un grupo de pandas bebé se ha vuelto viral en todas las redes sociales luego de hacer su “debut en sociedad” en un video junto a quienes serán sus cuidadores. Los tiernos animales, de apenas unos meses de edad, posan en cámara tan tiernos que nadie en internet ha logrado resistirse a ellos.
El video de los pequeños pandas habría sido compartido por uno de los Centros de Conservación en China como parte de sus labores de crianza.
Te podría interesar
En las imágenes, más de diez cuidadores especialistas posan cada uno junto al panda bebé con el que pasaran ocho horas diarias, alimentándolos, bañándoles y jugando.
Aunque el clip dura tan solo unos segundos, se puede observar como los cuidadores sostienen con delicadeza a las crías de panda mientras estos se agitan inquietos.
Los usuarios de redes sociales, enternecidos, han comentado:
- Los adoro!!! Que animalitos más bellos y tiernos!!!
- Me muero de amor, qué ganas de trabajar de cuidadora de panda.
- Los admiro mucho a los cuidadores, por su paciencia.
- Voy a explotar de ternura.
- Que los sigan cuidando para que algún día los podamos tener en casa, jaja.
Cuidado y atención a los pandas bebé
En los centros de cría de pandas gigantes en China, las primeras semanas de vida transcurren bajo una rutina casi quirúrgica. Los cachorros, que al nacer pesan apenas entre 90 y 130 gramos —menos que una manzana—, pasan la mayor parte del tiempo en incubadoras que reproducen con precisión la temperatura y humedad del vientre materno.
Los cuidadores trabajan en turnos de 24 horas y manipulan a los pandas bebé con guantes y batas esterilizadas, registrando cada toma de leche, cada evacuación y cada cambio de peso.
En instalaciones como la Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes de Chengdu, este seguimiento constante busca compensar la extrema vulnerabilidad de una especie cuyo índice de supervivencia neonatal en estado salvaje es bajo.
A lo largo del día, la rutina se repite con una cadencia casi coreografiada. Los cuidadores alimentan a los cachorros con leche especial formulada a partir de estudios veterinarios, los estimulan manualmente para que orinen y defequen —una función que normalmente cumpliría la madre— y los rotan cuidadosamente cuando nacen gemelos, una práctica común en cautiverio.
Este “intercambio” permite que la madre cuide a ambos, ya que en la naturaleza suele concentrarse en uno solo.
Además del trabajo técnico, los cuidadores desarrollan una relación cercana pero controlada: evitan el contacto innecesario para que los pandas no se habitúen en exceso a los humanos, especialmente aquellos destinados a programas de reintroducción.
Conforme pasan los meses, el cuidado se vuelve menos clínico y más educativo. Los pandas bebé empiezan a gatear, a rodar torpemente y a morder brotes de bambú bajo la supervisión de expertos en comportamiento animal.
Las sesiones de juego, aparentemente caóticas, forman parte del entrenamiento motor y social de los cachorros, mientras las cámaras registran cada interacción para estudios científicos.
Estas rutinas, que combinan ciencia, paciencia y una meticulosa atención al detalle, han sido clave para el aumento sostenido de la población de pandas gigantes en cautiverio y para el éxito de China en la conservación de uno de sus símbolos nacionales más reconocibles.