En varias playas de Baja California Sur se ha repetido en los últimos días una mágica e importante situación: lobos marinos descansando sobre la arena ante la mirada sorprendida de turistas y habitantes. No están varados ni pidiendo ayuda. Sencillamente han decidido salir del agua para reposar y regular su temperatura corporal. Esta conducta se ha vuelto más frecuente en los últimos años y ha generado curiosidad, fotos y también dudas sobre cómo actuar frente a ellos.
En la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno y en el Complejo Lagunar Ojo de Liebre es común ver ejemplares del lobo marino de California tendidos bajo el sol. A veces parecen inmóviles durante horas, pero eso forma parte de su ciclo natural. No necesitan que los empujen al mar ni que alguien intente “rescatarlos”. Si están en la orilla es porque su biología así lo requiere en ese momento.
Te podría interesar
Lobos marinos en la playa: qué hacer y dónde verlos sin ponerlos en riesgo
Si te encuentras con uno en la playa, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas pide mantener al menos 20 metros de distancia. Aunque puedan parecer tranquilos, siguen siendo animales silvestres y pueden reaccionar de forma defensiva si se sienten invadidos. Acercarte demasiado no solo los estresa, también puede ponerte en riesgo.
Tampoco debes alimentarlos ni arrojarles agua, arena u objetos para forzarlos a regresar al mar. La comida humana altera sus hábitos de caza y puede provocarles problemas digestivos serios. Si salieron del agua es porque necesitan permanecer un tiempo fuera. Intervenir sin conocimiento puede afectar su salud y cambiar su comportamiento natural.
Si vas con tu perro, mantenlo con correa y bajo control. Un encuentro inesperado podría terminar en agresión o en la transmisión de enfermedades zoonóticas. En caso de ver a un ejemplar herido, atrapado en redes o en peligro evidente, lo indicado es avisar a la Profepa o al personal del Área Natural Protegida. Ellos tienen la capacitación necesaria para intervenir.
Lobos marinos en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno
Si quieres ver a estos hermosos seres, puedes hacerlo en la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, que abarca más de 2.5 millones de hectáreas y resguarda más de 3,000 especies de flora y fauna. De ellas, 126 están en alguna categoría de riesgo según la NOM-059 y 103 son exóticas. Además, en su territorio hay manglares, dunas costeras, matorrales xerófilos y bosques de encino. También habitan ballena gris, focas comunes, ardillas de piedra y diversas aves bajo protección especial.
En Ojo de Liebre, la ballena gris llega cada año para aparearse y criar a sus ballenatos. Desde la década de 1990 se realiza un censo anual que ha mostrado un crecimiento sostenido de la población. El monitoreo de lobos marinos también nos permite conocer sus desplazamientos y amenazas. Hace poco, una hembra enredada en una red de pesca fue rescatada, atendida y devuelta al mar con éxito.
En lugares como Cabo San Lucas incluso hay una escultura en honor a Panchito, un lobo marino que hace algunos años se volvió famoso por acercarse a las personas. Estos animales son muy queridos en México; en ESCAPADA H te recordamos que es posible conocerlos, pero siempre con respeto a su espacio y a sus ciclos naturales.
Consejos para visitar la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno
La Reserva de la Biosfera El Vizcaíno tiene acceso por vía aérea a través de los aeropuertos internacionales de La Paz, Tijuana y Loreto, así como vuelos comerciales limitados desde Hermosillo a Guerrero Negro, además de tráfico privado en localidades como San Ignacio y Santa Rosalía; por vía marítima se puede arribar a Santa Rosalía, y por carretera la transpeninsular conecta toda la zona desde Tijuana (856 km) o desde La Paz (770 km), con un tramo casi concluido hacia Bahía de Tortugas y caminos secundarios no pavimentados hacia otros poblados.
Las principales localidades cercanas son Guerrero Negro, Vizcaíno, San Ignacio y Santa Rosalía —cabecera municipal de Mulegé—, donde hay cajeros, servicios médicos, electricidad, agua potable, comunicación, transporte, estacionamientos y embarcaderos; entre las actividades turísticas se encuentran el avistamiento de ballena gris, flora y fauna marina y terrestre, visitas a pinturas rupestres en la Sierra de San Francisco, además de campamentos, kayak y ciclismo.