No, no leíste mal: el volcán más pequeño del mundo está en México y, además, muy cerca de la Ciudad de México. Esta formación natural se encuentra a pocos kilómetros del centro de la ciudad de Puebla, en la Junta Auxiliar La Libertad… pero vamos por partes. Técnicamente no es un volcán; quédate y te explicamos por qué.
Rodeado de casas, comercios y calles transitadas, vemos un cono de piedra que irrumpe de forma inesperada en el paisaje urbano. Sí, dentro de la ciudad se encuentra el Cuexcomate, conocido popularmente como el volcán más pequeño del mundo. Mide apenas 13 metros de altura, pero su presencia alcanza para despertar muchas preguntas.
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La primera duda que suele surgir al escuchar que hay un volcán en plena ciudad es: ¿puede hacer erupción? Su forma cónica alimenta la idea de peligro, aunque la ciencia cuenta otra historia. No es un volcán activo ni un cráter lleno de magma, sino un géiser inactivo. Esa diferencia cambia de manera abismal la percepción del sitio y descarta los escenarios catastróficos.
Cuexcomate: origen y mitos
Su origen se remonta al año 1064, cuando una erupción del Popocatépetl alteró el sistema de aguas subterráneas de la región. En lugar de lava, aquí emergieron vapor y corrientes de agua sulfhídrica a altas temperaturas, que con el tiempo moldearon este cono. La última manifestación registrada ocurrió en 1562 y consistió en la expulsión de vapor y agua hirviendo. Desde entonces permanece en reposo.
Especialistas coinciden en que no existen condiciones para una erupción magmática. En un escenario hipotético, cualquier actividad estaría relacionada con vapor o agua, no con explosiones como las asociadas al Popocatépetl. Por eso hoy funciona como espacio turístico.
Sus dimensiones explican parte de su fama. Aunque solo alcanza 13 metros de altura exterior, su interior desciende 23 metros y el cráter tiene un diámetro aproximado de ocho metros. Se estima que pesa alrededor de 400 toneladas y se ubica a más de 2,150 metros sobre el nivel del mar. Impacta por su tamaño, pero también por la rareza de encontrar algo así en medio de la ciudad.
Puebla: Cómo visitar el volcán más pequeño del mundo
Si lo visitas, podrás entrar al cráter. Primero se suben escalones de piedra hasta el borde y luego se desciende por una escalera metálica en espiral hacia el fondo. Abajo hay un pequeño depósito de agua cristalina alimentado por corrientes subterráneas que atraviesan la capital poblana y se conectan con el sistema que desemboca en el río Atoyac. La humedad cubre las paredes con musgo y la luz transforma los tonos de la roca a lo largo del día.
El nombre proviene del náhuatl “cuexcomatl”, que significa olla de barro o depósito. En distintas regiones la palabra designa graneros tradicionales, y algunas versiones sostienen que la cavidad fue utilizada para resguardar semillas. Con el paso del tiempo, el apodo de “volcán más pequeño del mundo” se popularizó, sobre todo en mapas digitales y redes sociales.
Como toda maravilla natural de México, está acompañada de leyendas. En la tradición local se le considera hijo del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl. Otra historia menciona una filtración con forma de corazón en la parte baja; si una gota cae sobre tu mano mientras pides un deseo, podría cumplirse.
Hoy el Cuexcomate es un parque rehabilitado, con áreas verdes y actividades culturales ocasionales. El acceso al interior de este géiser inactivo tiene un precio bastante económico, pues la entrada general es de 15 pesos. Por ese precio podrás explorarlo por fuera y por dentro.
Cómo llegar a Cuexcomate
Para llegar desde la Ciudad de México en automóvil, debes tomar la autopista México-Puebla y dirigirte hacia la zona de la Junta Auxiliar La Libertad, un trayecto que toma menos de dos horas dependiendo del tráfico. Si prefieres el transporte público, puedes viajar en autobús hasta la terminal CAPU y desde allí tomar un taxi o un autobús que te deje en el Zócalo de La Libertad.