HALLAZGO ANIMAL

Descubren ajolotes en el desierto de Sonora y el hallazgo sorprende en México

Investigadores documentaron ajolotes juveniles en la Sierra de Álamos, un sitio donde no había registros previos.

Asombroso.Ejemplares jóvenes de ajolotes fueron hallados en un arroyo.Créditos: Freepik.
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Una expedición enfocada en botánica terminó documentando uno de los hallazgos más llamativos recientes en México: la presencia de ajolotes en el sur de Sonora. En un país donde este anfibio suele vincularse con el centro, el dato no es menor. Implica revisar lo que se creía sobre su distribución y, sobre todo, sobre su capacidad de adaptación.

El protagonista no es el ajolote más conocido, sino el Ambystoma rosaceum, una especie endémica que ahora aparece en un punto donde no había sido documentada formalmente. El hallazgo ya genera preguntas entre especialistas en biodiversidad.

Ajolotes aparecen en desierto sonorense

El descubrimiento ocurrió en la Sierra de Álamos, dentro de una región vinculada al Desierto de Sonora. Un grupo de investigadores mexicanos y estadounidenses, encabezados por el divulgador científico Miguel Antonio Gastélum Flores, realizaba una expedición para documentar la palma de la Virgen (Dioon sonorense), considerada un “fósil viviente”.

La presencia de ajolotes indica agua limpia y ecosistema sano/Foto: Sectur.

Durante una pausa en campo, cerca de un arroyo, detectaron pequeños organismos en el agua. Tras una revisión más detallada, confirmaron que se trataba de ajolotes juveniles de aproximadamente dos centímetros. El hallazgo fue fortuito, pero relevante: hasta ahora, la literatura científica ubicaba a esta especie principalmente en zonas del norte de Sonora, Chihuahua y Durango.

Encontrarlos en Álamos amplía su distribución cientos de kilómetros hacia el sur. Además, el sitio exacto no se ha hecho público para evitar alteraciones al ecosistema o manipulación de los ejemplares.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), el ajolote tarahumara está incluido como especie sujeta a protección especial. Esto implica que su captura o traslado sin autorización es ilegal.

Lo que revela este hallazgo

Más allá de lo inusual, el hallazgo tiene implicaciones ambientales concretas. Los ajolotes son considerados bioindicadores: su presencia sugiere condiciones de agua limpia y ecosistemas relativamente intactos. Al respirar en gran medida a través de la piel y branquias externas, son altamente sensibles a la contaminación.

El hallazgo sugiere reproducción activa de ajolotes en la región/Foto: Sectur.

En este caso, la presencia de ejemplares juveniles indica algo más: existe reproducción activa en la zona. Esto apunta a un hábitat estable, con condiciones adecuadas de temperatura, humedad y calidad del agua.

Instituciones como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) han documentado que, incluso en regiones áridas, pueden existir microecosistemas capaces de sostener especies altamente especializadas. El caso de Álamos refuerza esa hipótesis.

El hallazgo de ajolotes también confirma el valor ecológico del área de protección de flora y fauna Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui, donde convergen ecosistemas serranos y selva baja caducifolia. En la misma expedición se registraron líquenes —indicadores de aire limpio—, orquídeas silvestres y polinizadores, lo que respalda la buena salud ambiental de la zona.

Otro punto relevante es la biología de la especie. A diferencia del ajolote de Xochimilco, el Ambystoma rosaceum puede completar su metamorfosis y convertirse en salamandra terrestre en ciertas condiciones. Este rasgo amplía su capacidad de adaptación frente a cambios ambientales.

Este nuevo registro de ajolotes obliga a replantear el mapa de distribución de estos anfibios en México. También pone sobre la mesa una advertencia: estos entornos, aunque funcionales, son frágiles. Alteraciones en el agua, el suelo o la actividad humana podrían afectar rápidamente su equilibrio.

El hallazgo en Sonora no es una anomalía aislada. Es evidencia de que aún hay vacíos en el conocimiento científico del país.