¿Los perros se pueden enamorar? Es difícil imaginar que nuestros peludos amigos no amen, pues con todas sus muestras de cariño parecen decir que sí todos los días. Más difícil sería responder si entre ellos se enamoran, pero un video viral pareciera mostrar que de hecho sí son capaces.
Una grabación compartida en TikTok aceptó una escena adorable: en una calle cualquiera de México un perrito blanco (presumiblemente mestizo) permanece sentado, pero con la mirada fija al frente. Del otro lado, un auto espera el siga del semáforo en rojo, y desde dentro del vehículo otro perrito se asoma por la venta: ambos canes se miran.
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El usuario de TikTok que grabó el tierno momento escribió: “Se enamoró”, refiriéndose al perro que espera sentado en la calle. Lo cierto es que a ojos de cualquier observador parece ser que, efectivamente, ambos perros están compartiendo un momento de conexión muy intenso.
Por si fuera poco, el video está ambientado por la canción “Flores amarillas”, que habla de dos enamorados que por el momento permanecen separados.
Algunos usuarios comentaron el video:
- Típico de los perros.
- Un perro tiene más vida amorosa que yo.
- La del auto viendo al rey del barrio.
- Hasta ellos se tienen amor.
- El amor sobre toda diferencia social.
Además, muchos destacaron como el perro aparentemente callejero sonríe al final, como si estuviera coqueteando.
¿Los perros se enamoran?
Los estudios científicos coinciden en que los perros sí pueden desarrollar vínculos emocionales profundos, aunque no equivalen exactamente al “amor romántico” humano. Investigaciones en comportamiento animal señalan que los perros forman lazos afectivos intensos con otros perros y con humanos, basados en apego, convivencia y cooperación social.
Estos vínculos están respaldados por procesos biológicos como la liberación de oxitocina —la llamada “hormona del amor”— durante interacciones positivas, lo que sugiere una base emocional real en sus relaciones
Sin embargo, los especialistas matizan que hablar de “enamoramiento” entre perros puede ser una proyección humana. A diferencia de las relaciones románticas humanas, lo que se observa en los canes es principalmente apego social y conductas de afiliación, heredadas de su evolución como animales de manada.
Estas relaciones cumplen funciones prácticas —como cooperación, reproducción o seguridad— y no implican necesariamente conceptos complejos como idealización o compromiso emocional consciente
Aun así, la evidencia indica que los perros sí pueden establecer preferencias claras por otros individuos —ya sean humanos u otros animales— y mostrar conductas que se interpretan como afecto: búsqueda de cercanía, juego, ansiedad por separación o excitación al reencontrarse.
En términos científicos, esto se asemeja más al vínculo afectivo de un niño pequeño que al amor adulto, lo que no resta intensidad a la relación, pero sí cambia su naturaleza.
En ese sentido, más que “enamorarse”, los perros crean lazos emocionales genuinos, aunque más simples y basados en apego.