El monte Everest, la montaña más alta del planeta con 8 mil 849 metros de altitud, vuelve a estar en el centro de la conversación mundial. Esta vez no por una hazaña deportiva ni por un nuevo récord de escalada, sino por un problema que lleva años creciendo y que recientemente quedó expuesto en videos virales compartidos por montañistas: toneladas de basura acumuladas en plena montaña.
Las imágenes muestran botellas de oxígeno vacías, restos de tiendas de campaña, envases de plástico, cuerdas y otros desechos esparcidos en zonas cercanas a los campamentos de altura. La situación ha reavivado el debate sobre el impacto que el turismo y las expediciones masivas tienen en uno de los ecosistemas más frágiles del mundo.
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Aunque alcanzar la cima del Everest sigue siendo uno de los mayores sueños para miles de alpinistas, el creciente número de visitantes también ha dejado una huella visible en las laderas de la montaña ubicada entre Nepal y China.
El Everest enfrenta una crisis por la acumulación de basura en sus alturas
Uno de los puntos más afectados es el Campamento IV, situado a unos 7 mil 900 metros sobre el nivel del mar, dentro de la llamada "Zona de la Muerte", donde los niveles de oxígeno son extremadamente bajos y la supervivencia humana se vuelve cada vez más complicada.
En este lugar, las prioridades cambian por completo. Cuando el cansancio, el mal clima o una emergencia amenazan la vida de los escaladores, muchos optan por abandonar equipo para reducir peso y facilitar el descenso. Con el paso de los años, esta práctica ha provocado la acumulación de residuos que permanecen prácticamente intactos debido a las temperaturas bajo cero.
Entre los desperdicios más comunes se encuentran botellas de oxígeno de acero, tiendas de campaña dañadas, cuerdas de seguridad, envases de alimentos, baterías y materiales plásticos. A ello se suman toneladas de residuos biológicos que también representan un desafío ambiental para las autoridades locales.
Diversas organizaciones ambientales estiman que en la región del Everest se generan alrededor de 200 toneladas de residuos cada año. Las complejas condiciones climáticas y la dificultad para acceder a ciertas zonas hacen que las labores de limpieza sean lentas, costosas y peligrosas.
Durante los últimos años, el gobierno de Nepal y el ejército han impulsado campañas de recolección que han permitido retirar varias toneladas de basura, pero los expertos consideran que el problema sigue creciendo más rápido de lo que puede solucionarse.
Récord de alpinistas y una montaña cada vez más concurrida
El aumento del turismo de aventura es uno de los principales factores detrás de esta problemática. Lo que durante décadas fue una meta reservada para montañistas experimentados se ha transformado en una industria que mueve millones de dólares y atrae a personas de todo el mundo.
Según datos oficiales de Nepal, recientemente se emitieron 494 permisos de ascenso para una sola temporada, una cifra récord para la montaña más alta del planeta. Este incremento derivó en jornadas históricas en las que cientos de personas intentaron alcanzar la cumbre casi al mismo tiempo.
Uno de los registros más llamativos ocurrió cuando 274 escaladores lograron llegar a la cima en un solo día, una cifra sin precedentes que refleja la creciente popularidad del Everest.
Sin embargo, la montaña sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo. Más de 340 personas han perdido la vida durante intentos de ascenso y se calcula que más de 200 cuerpos permanecen en la montaña debido a la dificultad de recuperarlos.
A pesar de los riesgos, el Everest continúa atrayendo a aventureros de todos los continentes. El desafío para los próximos años será encontrar un equilibrio entre la actividad turística y la conservación ambiental, para que la montaña más famosa del planeta siga siendo un símbolo de admiración y no un ejemplo de contaminación en las alturas.