Buscar un bronceado durante las vacaciones es una práctica común, pero hacerlo sin protección puede tener consecuencias que aparecen muchos años después. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México recuerdan que disfrutar del Sol sí tiene beneficios para la salud, siempre que se tomen medidas para reducir la exposición a la radiación ultravioleta.
Entre las principales recomendaciones destacan evitar las horas de mayor intensidad solar, utilizar protector solar de amplio espectro y reaplicarlo constantemente, además de complementar la protección con ropa adecuada y buscar sombra cuando sea posible.
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De acuerdo con información difundida por Universum Museo de las Ciencias, la exposición moderada al Sol favorece la producción de vitamina D, nutriente indispensable para la absorción del calcio y el fortalecimiento de huesos y músculos.
Además, la luz solar puede contribuir a mejorar el estado de ánimo y apoyar el funcionamiento del sistema inmunológico. Sin embargo, los especialistas subrayan que estos beneficios no significan que sea recomendable exponerse durante largos periodos.
La recomendación es aprovechar el Sol a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando la intensidad de los rayos ultravioleta suele ser menor.
La UNAM también recuerda que el bronceado no es una señal de salud, sino un mecanismo de defensa de la piel frente a la radiación ultravioleta.
Otra recomendación fundamental es utilizar protector solar con un FPS de al menos 50, aplicarlo antes de salir al exterior y reaplicarlo cada dos o tres horas, especialmente si se nada, se suda o se permanece mucho tiempo al aire libre.
Los especialistas también advierten que las quemaduras solares pueden provocar daños que se manifiesten incluso décadas después, aunque la piel aparentemente se haya recuperado.
Más allá del bloqueador
Organismos como la Organización Mundial de la Salud y la American Academy of Dermatology coinciden en que el protector solar debe formar parte de una estrategia más amplia de protección.
Entre las medidas recomendadas se encuentran usar sombreros de ala ancha, gafas con protección contra rayos UV, ropa de manga larga con tejidos densos o con protección ultravioleta y permanecer bajo sombra entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando la radiación suele alcanzar sus niveles más altos.
Los expertos también aconsejan revisar diariamente el Índice UV, ya que incluso en días nublados una parte importante de la radiación ultravioleta atraviesa las nubes y puede afectar la piel.
Además, es importante aplicar el protector solar en todas las zonas expuestas, incluyendo orejas, cuello, empeines, manos y labios, utilizando para estos últimos un bálsamo con protección solar.
Los dermatólogos recuerdan que no existe un bronceado completamente seguro. Cada cambio de color en la piel indica que hubo exposición a radiación ultravioleta. Por ello, la mejor forma de disfrutar las actividades al aire libre durante las vacaciones es combinar la exposición responsable al Sol con medidas de protección que ayuden a cuidar la piel a corto y largo plazo.