HISTORIA

México-Tenochtitlán: Tlatelolco, la última ciudad prehispánica que se mantuvo de pie ante España

¿Qué pasó el 13 de agosto de 1521? Descubre una de las batallas más importantes de la conquista

Las ruinas de Tlatelolco recuerdan el lugar donde se libraron los últimos combates de la conquista.Créditos: Wiki Org.
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Hace 505 años, el 13 de agosto de 1521, el cielo sobre el lago de Texcoco se llenó de humo, gritos y el eco de una resistencia que ya no tenía a dónde replegarse. Después de casi tres meses de asedio, la gran capital mexica caía definitivamente ante Hernán Cortés y sus aliados indígenas, y el último capítulo de esa batalla se escribió en Tlatelolco, el barrio que se convirtió en el refugio final de un imperio que se negaba a desaparecer sin pelear.

Lo que pasó en esos últimos días no fue solo una derrota militar. Fue el cierre de un mundo entero, empujado hacia una esquina de la isla mientras afuera avanzaban espadas, enfermedad y hambre.

Entender lo que ocurrió ahí ayuda a dimensionar no solo el fin del Imperio Mexica, sino también los matices de una conquista que, contrario a lo que muchas veces se cuenta, no terminó de tajo en todo el territorio.

Tlatelolco fue escenario de los últimos combates de la resistencia mexica. | Foto: INAH.

Los últimos días de la resistencia en Tlatelolco

Para finales de julio de 1521, las tropas de Cortés ya habían tomado buena parte de Tlatelolco. El 27 de julio, Pedro de Alvarado forzó el paso por el canal del poniente y asaltó el gran templo, incendiando los santuarios tras un día entero de combate. Poco después, las fuerzas españolas y sus aliados —principalmente guerreros tlaxcaltecas, totonacas y texcocanos— lograron controlar también el mercado y el templo del norte, obligando a los defensores a replegarse hacia el centro de la parcialidad.

A inicios de agosto hubo una breve pausa, pero el respiro no duró lo suficiente: el 4 de agosto la ofensiva se reanudó con fuerza y los mexicas, ya reducidos a una fracción mínima de la isla, se refugiaron en los barrios de Apohuacan, Telpochcaltitlan y Atenantitlan, al noreste de Tlatelolco, cerca de donde iniciaba la calzada hacia Tepeyac. Ahí resguardaban el telpochcalli que albergaba la estatua de Huitzilopochtli, el dios patrono de Tenochtitlan.

Cortés llegó a calcular que los sitiados —cerca de 60 mil personas entre guerreros, mujeres, ancianos y niños— habían quedado confinados a una octava parte de la isla, y aun así ofreció la paz a Cuauhtémoc. La respuesta fue seguir peleando hasta el final, incluso con piedras arrojadas por quienes ya no tenían armas.

Cuauhtémoc fue capturado el 13 de agosto de 1521. | Foto: Wadsworth Atheneum.

Al bloqueo militar se sumaron el hambre, la falta de agua potable y la viruela, epidemia traída de Europa que ya había cobrado la vida del tlatoani Cuitláhuac meses antes. El 13 de agosto, con Cuauhtémoc capturado al intentar huir por el lago, la resistencia se apagó y las tropas aliadas tomaron el control definitivo de la antigua capital lacustre.

¿Fue realmente la última ciudad prehispánica en pie?

La caída de Tlatelolco marcó el fin de la Triple Alianza y del dominio mexica sobre el Anáhuac, pero no significó el fin de la resistencia indígena en todo el territorio que hoy es México y Centroamérica.

Varios señoríos mayas siguieron gobernándose de forma autónoma durante décadas —incluso siglos— después de 1521. El caso más notable es el de los itzáes, en el Petén guatemalteco, cuya capital, Tayasal, no cayó ante la Corona española sino hasta 1697, casi 180 años después de la caída de Tenochtitlan-Tlatelolco.

La caída de Tenochtitlán puso fin al poder de la Triple Alianza. | Foto: Colección Jay I. Kislak.

Así que si algo dejó claro Tlatelolco fue el fin de un imperio, no el fin de un mundo. Mientras el Anáhuac entraba a una nueva era colonial, en otras regiones del territorio mesoamericano la vida prehispánica siguió su curso un poco más, como un eco que tardó siglos en apagarse del todo.