Muchos de aquellos viajes inolvidables que se guardan en la memoria pueden comenzar con detalles minúsculos y significativos como un aroma. En el que nos aventuramos hoy comienza al cortar una rebanada de queso mexicano y descubrir sabores, paisajes, comunidades e historias.
Este atlas de quesos mexicanos no se recorre solamente con los ojos, te darás cuenta que se saborea y cada parada invita a conocer mercados, pueblos, cocinas y productores.
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Quesos mexicanos reconocidos por sus sabores
La ruta arranca en Chihuahua, donde el Queso Chihuahua y el Queso Asadero acompañan caminos de grandes horizontes.
Después, el mapa gira hacia Nayarit para encontrar el Queso Tetilla. De ahí nos preparamos para entrar a Jalisco tierra del Queso Adobera y el Queso Panela.
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En el Estado de México la travesía adquiere memoria ya que aparece el Queso Añejo de Zacazonapan y desde la Universidad Autónoma de Chapingo, el Queso Chapingo nace como una expresión de conocimiento y tradición agroalimentaria.
Más al oriente espera Tlaxcala, con su Queso Tenate y de ahí Veracruz donde el Queso Reata suma carácter a una aventura gastronómica. En Michoacán, el legendario Queso Cotija nos recuerda que algunos sabores pueden convertirse en identidad.
El camino continúa hacia Oaxaca, donde el Queso de Reyes de Etla y el célebre Queso Oaxaca convierten cualquier mesa en una celebración.
Después, la brújula apunta a Chiapas, hogar del Queso Bola de Ocosingo y de ahí bajamos hacia Guerrero con su Queso Cincho y finalmente terminamos en Tabasco donde el Queso Poro cierra esta odisea.
Destinos turísticos para acompañar esta ruta del queso
La aventura puede convertirse en un gran viaje gastronómico por México. En Chihuahua, después de probar sus quesos vale la pena explorar las Barrancas del Cobre, Creel y el Tren Chepe, entre montañas, bosques y comunidades serranas.
En Nayarit, la ruta puede continuar hacia Riviera Nayarit, San Blas y Sayulita, combinando gastronomía con playas y naturaleza. Jalisco ofrece una escala imprescindible en Guadalajara con Tequila y el Lago de Chapala donde se encuentran tradición, arquitectura y paisajes.
En el Estado de México, Valle de Bravo, Malinalco y Teotihuacán permiten alternar sabores de aventura, patrimonio y cultura. Cerca de Chapingo, la experiencia puede complementarse con un recorrido por Texcoco y sus alrededores.
Tlaxcala invita a conocer Huamantla, Tlaxco y el centro de la ciudad, mientras Veracruz abre una ruta espectacular hacia Xalapa, Coatepec, Veracruz y Orizaba.
En Michoacán se puede descubrir Pátzcuaro, Janitzio, Morelia y Santa Clara del Cobre. Al llegar a Oaxaca debemos destinar varios días para disfrutar de Monte Albán, Hierve el Agua, Mitla y pueblos de los Valles Centrales.
En Chiapas la ruta puede extenderse hasta San Cristóbal de las Casas, Palenque, el Cañón del Sumidero y las Cascadas de Agua Azul. Guerrero propone paisajes costeros de Acapulco, Taxco e Ixtapa-Zihuatanejo y finalmente Tabasco despide al viajero con Villahermosa, el Parque Museo La Venta, Comalcalco y los Pantanos de Centla.