En lo profundo de la sierra de Puebla se esconde un rincón lleno de frescura y encanto natural. Es la Poza Pata de Perro, un conjunto de estanques formados de manera única que parecen dibujar la marca de una enorme huella. El tono azul intenso del agua contrasta con la vegetación, creando un paisaje sorprendente para quienes desean desconectarse del día a día.
El acceso a este sitio comienza en Cuetzalan, Pueblo Mágico rodeado de tradiciones. Sus caminos empedrados, el aroma del café y la vida indígena que aún se conserva le dan el marco perfecto al inicio de la visita. Pero la verdadera maravilla está a las afueras, entre veredas cubiertas de niebla y árboles que parecen resguardar el secreto.
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Para llegar, primero hay que recorrer unos 30 minutos en auto y luego caminar alrededor de 40 por senderos que se internan en la montaña. Esa travesía regala aire limpio y vistas inigualables, hasta desembocar en aguas transparentes que nacen de grutas y forman círculos conectados.
El nombre del lugar proviene de su forma, cinco pozas en total, cuatro poco hondas y una más profunda, que al unirse semejan la figura de una pata canina gigante. Cada estanque tiene su propio encanto, pero todos invitan a sumergirse y disfrutar de la calma que ofrece este rincón escondido.
Un paisaje con historia y tradición
Más allá de sus paisajes, el sitio conserva un fuerte legado ancestral. En la antigüedad, el Cañón Sagrado servía a las comunidades indígenas como punto de encuentro para entregar tributos y pedir abundancia en las siembras. Actualmente, ese mismo escenario se ha transformado en uno de los lugares favoritos de los viajeros, junto con la gruta llamada Garganta del Diablo, donde un arroyo oculto recorre las entrañas de la tierra y sorprende con su eco y frescura.
Durante el trayecto, los guías de la zona suelen compartir leyendas vinculadas a la cultura nahua, narrando ceremonias y la relación espiritual que mantenían con su entorno. De esta manera, la visita no solo ofrece un contacto directo con la naturaleza, sino también una mirada a las costumbres que dieron forma a la identidad de Cuetzalan.
Lo que necesitas saber antes de ir
Acudir a la Poza Pata de Perro requiere seguir ciertas sugerencias. Lo ideal es llevar sandalias acuáticas o tenis con suela antiderrapante, además de aplicar protector solar y repelente que no dañen el medio ambiente. La entrada cuesta 50 pesos y se puede ingresar todos los días de 8:00 a 13:00 horas, con salida máxima a las 17:00.
Aunque el camino no es difícil, sí demanda un poco de resistencia, pues el regreso es en subida. Para mayor tranquilidad se aconseja ir acompañado de un guía acreditado, ya que domina los senderos y cuevas cercanas. El área también dispone de rescatistas y personal de seguridad para atender cualquier imprevisto.
Más que una poza, una experiencia completa
El paseo también suele incluir otros puntos de interés, entre ellos la Cueva del Cántaro y diversas grutas ocultas en la montaña. Algunos paquetes ya traen transporte interno, guías expertos y el equipo necesario para la seguridad. Generalmente, estas salidas duran entre cinco y seis horas, lo que permite vivir la aventura completa sin prisa.
En conclusión, la Poza Pata de Perro no es solo un sitio para visitar, representa un encuentro con el entorno natural, la memoria del lugar y las costumbres de Cuetzalan. Sus aguas limpias y la forma que la caracteriza la convierten en uno de los rincones más especiales y menos conocidos de Puebla.
Datos útiles para conocer la poza pata de perro
- ¿Dónde está la Poza Pata de Perro?
A 10 km del centro de Cuetzalan, en la comunidad de Ayotzinapan, San Miguel Tzinacapan.
- ¿Cuánto cuesta la entrada?
50 pesos por persona. Incluye acceso a la poza, al Cañón Sagrado y a la Garganta del Diablo.
- ¿Qué horario tiene?
De lunes a domingo de 8:00 a 13:00, con salida hasta las 17:00 horas.
- ¿Es apto para todas las edades?
No se recomienda para niños pequeños ni adultos mayores sin condición física, ya que el camino es largo y de subida en el regreso.
- ¿Es obligatorio ir con guía?
Sí, se recomienda contratar un guía certificado para mayor seguridad y para aprovechar mejor la experiencia.