Hay un momento del año en el que todo Puebla se pone de acuerdo en un solo sabor. En los mercados aparecen las nueces de Castilla recién peladas, las granadas comienzan a pintar los árboles y las cocinas se llenan del inconfundible olor del relleno que da vida al chile en nogada. Para muchos viajeros, probar este platillo en su lugar de origen ya se convirtió en una tradición de verano.
Aunque la ciudad de Puebla concentra decenas de restaurantes reconocidos, hay pequeños pueblos donde la experiencia tiene un encanto distinto. Buena parte de los ingredientes se cultivan a unos cuantos kilómetros de la mesa y las recetas siguen preparándose como lo hacían las familias desde hace generaciones.
Te podría interesar
Estos pueblos han sido elegidos año con año por los viajeros amantes del sabor icónico de Puebla.
Aquí nace el sabor del chile en nogada
Calpan
Hablar del chile en nogada es hablar de San Andrés Calpan. Este municipio es considerado por especialistas y productores como uno de los principales lugares donde se cultivan los ingredientes tradicionales del platillo: nuez de Castilla, manzana panochera, pera lechera, durazno criollo y granada.
Durante la temporada, sus calles reciben a miles de visitantes que llegan atraídos por la Feria del Chile en Nogada, donde cocineras tradicionales preparan la receta siguiendo técnicas heredadas de generación en generación. Comer aquí tiene un atractivo especial: muchos de los productos utilizados fueron cosechados apenas unas horas antes.
Atlixco
Muy cerca de Calpan aparece otro de los favoritos para quienes disfrutan recorrer Puebla con el estómago como brújula. En Atlixco, el clima privilegiado favorece la producción de frutas y hortalizas que forman parte de la cocina poblana, por lo que cada verano numerosos restaurantes incorporan el chile en nogada a sus menús.
Después de la comida siempre queda tiempo para caminar por el centro histórico, recorrer sus viveros o subir al mirador del cerro de San Miguel, desde donde se obtiene una de las mejores vistas del valle.
Huejotzingo
Entre conventos, huertas y campos de cultivo, Huejotzingo también forma parte de la ruta gastronómica del chile en nogada. Muchas cocinas familiares elaboran el platillo respetando la receta tradicional, mientras que productores de la región abastecen cada temporada de frutas y nuez a restaurantes de todo el estado.
La visita puede complementarse con un recorrido por el Ex Convento de San Miguel Arcángel.
Zacatlán
Aunque suele asociarse con las manzanas y la sidra, Zacatlán también sorprende durante la temporada del chile en nogada. Varios restaurantes aprovechan la calidad de la fruta que se produce en la Sierra Norte para preparar uno de los platillos más esperados del año.
Después del almuerzo, el paseo continúa entre el mirador de cristal, el reloj floral y los talleres donde todavía se fabrican relojes monumentales de manera artesanal.
Cholula
Con la Gran Pirámide como telón de fondo, San Pedro y San Andrés Cholula se han consolidado como uno de los grandes destinos gastronómicos de Puebla. Cada temporada, desde fondas tradicionales hasta restaurantes contemporáneos presentan su propia interpretación del chile en nogada, aunque la mayoría mantiene el principio que distingue a la receta: ingredientes frescos y de temporada.
No es casualidad que muchos viajeros aprovechen una visita a Cholula para cerrar el día con un chile en nogada mientras contemplan el Popocatépetl desde alguna terraza.
La temporada suele extenderse de julio a septiembre, cuando la nuez de Castilla, la granada y las frutas criollas alcanzan su mejor momento. Precisamente por eso, visitar estos pueblos durante estas semanas permite probar el platillo como fue concebido originalmente.
Darse el lujo de probar esta ruta es una forma de descubrir la historia agrícola de Puebla, conocer a quienes conservan la tradición culinaria y entender por qué, año tras año, miles de personas regresan convencidas de que los mejores chiles en nogada no solo se sirven en un restaurante: también nacen entre huertas, conventos y cocinas familiares.