A lo largo de la historia, cada cultura ha encontrado su propia manera de relacionarse con sus muertos. Algunas sociedades optaron por la cremación y otras construyeron panteones, tumbas o mausoleos. En México, esta relación también ha cambiado con los siglos. Un ejemplo sorprendente está en Paquimé, Chihuahua.
Paquimé, fue una enorme ciudad de la cultura Casas Grandes en medio del desierto de Chihuahua. Sus primeras aldeas surgieron alrededor del año 600 d.C., pero el asentamiento alcanzó su mayor desarrollo entre 1200 y 1400. En ella, la mayoría de sus muertos eran enterrados justo debajo del piso de las habitaciones o en pequeños espacios dentro de los gruesos muros de adobe.
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Las evidencias arqueológicas sugieren que sus habitantes pudieron ser curanderos relacionados con rituales de muerte. Por eso, los antepasados formaban parte de ciertos espacios cotidianos. Es curioso pensar que, para ellos, la muerte no significaba necesariamente alejar a los seres queridos, sino mantenerlos cerca, incluso en los mismos lugares donde seguía transcurriendo la vida diaria.
¿Qué hay en la Casa de los Muertos y la Casa de los Cráneos?
La relación con los muertos se vuelve especialmente interesante en la Casa de los Muertos, también llamada Unidad 12. Ahí se encontraron numerosos enterramientos, tanto individuales como múltiples, acompañados por ofrendas.
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Otro sitio interesante es la Casa de los Cráneos, conocida como Unidad 6. Su nombre surgió después de encontrar un móvil elaborado con cráneos humanos en uno de sus cuartos. El conjunto llegó a tener alrededor de 198 habitaciones y pudo albergar a unas 500 personas, lo que da una idea de las dimensiones que alcanzó Paquimé.
La ciudad llegó a tener grandes conjuntos habitacionales, patios, talleres, bodegas, plazas, espacios ceremoniales y construcciones de varios niveles. Sus famosas puertas en forma de T son uno de sus rasgos más reconocibles. Además, sus habitantes levantaron edificios con tierra apisonada, una técnica sorprendente para su época.
El agua fue fundamental para el desarrollo de esta ciudad. Paquimé se encontraba cerca de los ríos Casas Grandes, Santa María y El Carmen, y sus habitantes construyeron canales, acequias, aljibes y depósitos para distribuir el líquido. Gracias a la agricultura de riego, el asentamiento pudo crecer hasta convertirse en uno de los grandes centros urbanos del norte.
La ciudad también fue un importante punto de intercambio. Hasta Paquimé llegaban guacamayas del sur, conchas de las costas del Pacífico, turquesa, cobre y sal del desierto de Samalayuca. A cambio, circulaban productos como cerámica polícroma, objetos de turquesa y cobre y otras piezas artesanales.
¿Qué puedes conocer al visitar la antigua ciudad de Paquimé?
Hoy puedes visitar la zona arqueológica de Paquimé y recorrer los espacios que alguna vez formaron parte de esta antigua ciudad. Entre sus vestigios están la Casa de las Guacamayas, donde se criaban estas aves, la Plaza Central, utilizada para el intercambio de productos, el Depósito de Agua y la Casa de las Columnas, que llegó a tener varios niveles.
Paquimé alcanzó su auge entre los años 1200 y 1400, pero después comenzó su decadencia y finalmente fue abandonada. En 1998, la UNESCO la incorporó a la Lista del Patrimonio Mundial por ser un testimonio excepcional de una tradición cultural y por su arquitectura. Hoy, sus restos permiten conocer una civilización que prosperó en pleno desierto.
¿Cuánto cuesta visitar Paquimé y cuál es su horario?
Si quieres conocerla, la Zona Arqueológica de Paquimé se encuentra en Casas Grandes, Chihuahua, en Independencia Zona de Monumentos Arqueológicos de Paquimé 100. Abre de martes a domingo de 9:00 a 17:00 horas y el último acceso es a las 16:00. La entrada cuesta $105 para nacionales y residentes en México, mientras que los extranjeros no residentes pagan $210. El boleto también incluye el acceso al museo de sitio.
Para llegar desde Chihuahua capital, el INAH indica tomar la carretera de cuota Chihuahua-Ciudad Juárez y, en el kilómetro 103, desviarse hacia Ricardo Flores Magón para continuar rumbo a Buenaventura y Nuevo Casas Grandes. Desde ahí, Casas Grandes está a unos 8 kilómetros. Los domingos la entrada es gratuita para mexicanos y residentes en México.