En los estados del centro de México, uno de los mejores planes de fin de semana es disfrutar de los Pueblos Mágicos, sobre todo para quienes quieren salir de las grandes ciudades y ver más verde que gris. Entre las opciones increíbles que tiene Puebla, vamos a contarte de un destino con un columpio infinito y, además, vista al mar de nubes. Si todo eso te suena muy raro pero te llama la atención, aquí abajo te contamos más detalles.
El sitio del que te estamos hablando se encuentra en la Sierra Norte de Puebla. En lo alto de las montañas está el columpio infinito de Pahuatlán, Pueblo Mágico. Se ubica en el Mirador de Ahíla, en la cima del Cerro del Cirio, considerado el punto más alto del estado.
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Cuando el clima coopera, las nubes cubren las montañas y dejan solo algunos picos visibles, como si estuvieras suspendido en el cielo. El columpio infinito es una atracción instalada en un punto elevado —como montañas o miradores— que crea la sensación de balancearte sobre el vacío o frente a un paisaje sin fin.
Si no sabes en qué horario visitar esta atracción poblana, te recomendamos ir al amanecer o al atardecer, ya que los colores del cielo en la “golden hour” hacen que la experiencia luzca aún más hermosa. Desde el columpio, además, Pahuatlán se observa a la distancia, entre montañas y neblina, como si flotara. No siempre aparece la cama de nubes o el mar de nubes, pero incluso con cielo despejado la vista sigue siendo impactante. Por eso, muchos optan por quedarse una noche en la zona.
¿Qué hacer en el Pueblo Mágico de Pahuatlán?
El Mirador de Ahíla es una visita imperdible, no solo por el columpio, sino porque hay senderos para caminar, espacios donde la gente se sienta a contemplar el paisaje y opciones para quienes desean vivir algo más extremo, como el salto en parapente o cruzar un puente colgante.
Al recorrer el Pueblo Mágico podrás ver caminos cubiertos de neblina, montañas verdes y una gran diversidad natural. Seguramente te va a picar el bichito de la curiosidad y vas a querer quedarte a pasar la noche; hay posadas, cabañas rústicas y varias opciones para vivir una noche mágica en medio de la sierra.
Uno de los puntos que los viajeros nunca quieren perderse es el Puente Colgante Miguel Hidalgo y Costilla, a pocos kilómetros del centro. Esto se debe a que el puente cruza el río Pahuatitla y regala vistas de barrancas profundas y vegetación espesa. En temporada de calor, las pozas del río se vuelven una parada refrescante.
Así que vamos por partes: llegar al Pueblo Mágico, disfrutar las actividades naturales empezando por el columpio infinito y el puente colgante; si quieres, quedarte a dormir y, por supuesto, no perderte la comunidad de San Pablito. Ahí se elaboran hojas de papel amate mediante procesos ancestrales que todavía se practican en talleres familiares. Ver cómo la corteza del jonote se transforma en piezas artesanales es una forma hermosa de acercarte a la identidad del pueblo.
Por último, pero no menos importante, no podemos recomendarte el Pueblo Mágico y no hablar de su comida: molotes, gorditas de frijol y salsas con ingredientes de la región aparecen en fondas y mercados. En temporada de lluvias, las chicales fritas con chile son un clásico que muchos esperan cada año. El café también es uno de los principales atractivos gastronómicos del destino, así que no te vayas sin disfrutar una buena taza.
Viaje a Pahuatlán desde la CDMX
Para llegar a Pahuatlán desde la Ciudad de México en auto, el trayecto toma alrededor de tres horas, dependiendo del tráfico. La ruta más práctica es tomar la autopista México–Tuxpan (132D) con dirección a Tulancingo y continuar por la carretera hacia Acaxochitlán. Desde ahí, la Ruta 106 conduce directamente al pueblo. El camino final es montañoso, con curvas y tramos angostos, pero está en condiciones transitables y las vistas hacen que el recorrido sea mucho más corto.
Si prefieres viajar en transporte público, también es fácil. Desde la Central del Norte o la TAPO salen autobuses rumbo a Tulancingo con varias corridas al día. Al llegar, solo hay que tomar otro camión o colectiva con destino a Pahuatlán. El viaje completo suele durar cerca de cuatro horas.