ANIMALES MEXICANOS

La historia del 'monstruo de agua' más tierno que puedes conocer en la CDMX

El ajolote no solo vive en Xochimilco: conoce los tipos que existen en México

Especies mexicanas.El ajolote habita principalmente en los canales de Xochimilco, pero no solo ahíCréditos: Pexels | Sectur.
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No es un mito ni una exageración: en la Ciudad de México habita uno de los animales más extraños y fascinantes del planeta. Lo llaman “monstruo de agua”, pero su aspecto —con branquias externas y una expresión casi permanente de calma— lo ha convertido en un símbolo de identidad, ciencia y resistencia ambiental.

El ajolote no solo es una rareza biológica. Es también un indicador del estado de los ecosistemas y una pieza clave en la historia natural del país. Su presencia en canales, arroyos y cuerpos de agua revela mucho más que biodiversidad: habla de equilibrio, o de su pérdida.

Los ajolotes que habitan México

Aunque muchas personas asocian al ajolote únicamente con Xochimilco, en realidad existen varias especies distribuidas en distintas regiones. Entre las más representativas del territorio mexicano destacan tres:

México alberga varias especies de ajolote, cada una adaptada a distintos entornos/Foto: Sectur.

El primero es el ajolote de arroyo de montaña, adaptado a corrientes más frías y rápidas. Este tipo de ajolote habita en zonas elevadas, donde el agua es clara y bien oxigenada. Su coloración suele ser más discreta, lo que le permite camuflarse entre rocas y vegetación.

El segundo, y el más conocido, es el Ambystoma mexicanum. Este ejemplar vive en los canales del sur de la ciudad y es considerado único en el mundo por su capacidad de regenerar extremidades, órganos e incluso partes del cerebro. Su imagen ha trascendido lo científico para convertirse en un ícono cultural.

El tercero es el ajolote del altiplano, que habita en cuerpos de agua de zonas centrales del país. Aunque menos visible mediáticamente, cumple una función ecológica igual de relevante: controlar poblaciones de insectos y mantener el equilibrio en su entorno.

Todos pertenecen al género Ambystoma, un grupo diverso de anfibios que ha desarrollado distintas estrategias para sobrevivir en condiciones específicas.

Por qué los ajolote son clave hoy

Más allá de su apariencia, el ajolote cumple funciones esenciales en los ecosistemas acuáticos. Actúa como depredador de pequeños organismos, lo que ayuda a regular cadenas alimenticias y mantener el equilibrio natural.

En la cosmovisión mexica, el ajolote está ligado al dios Xólotl/Foto: Sectur.

Instituciones destacan que estos anfibios son bioindicadores. Esto significa que su presencia o ausencia refleja directamente la calidad del agua y del entorno. Cuando desaparecen, el ecosistema ya presenta un deterioro importante.

En el caso del Ambystoma mexicanum, su situación es crítica. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica en peligro crítico de extinción, principalmente por la pérdida de hábitat, la contaminación y la introducción de especies invasoras.

A pesar de ello, también se ha convertido en un emblema de conservación. Proyectos científicos, chinamperos y comunitarios trabajan para recuperar su entorno en Xochimilco, restaurando canales y promoviendo prácticas sostenibles.

En el ámbito científico, su capacidad de regeneración lo ha colocado en el centro de investigaciones en biomedicina y genética. Comprender cómo regenera tejidos podría tener aplicaciones futuras en medicina humana.

Pero su importancia no es solo biológica. En la cosmovisión mexica, el ajolote está vinculado al dios Xólotl, asociado con la transformación y el inframundo. Según la leyenda, Xólotl se convirtió en ajolote para evitar ser sacrificado, lo que refuerza su simbolismo como criatura que evade la extinción.

El ajolote ya no huye del sacrificio, sino de la desaparición provocada por la actividad humana.

Ver un ajolote en la Ciudad de México no es tan sencillo como antes, pero sigue siendo posible en espacios de conservación, laboratorios y algunos puntos controlados de su hábitat. Cada ejemplar representa algo más que una especie: es una señal de que aún existe la posibilidad de recuperar lo que parecía perdido.

No hay muchos animales que concentren ciencia, historia y cultura en un solo cuerpo. El ajolote lo hace, sin necesidad de imponerse. Basta con observarlo para entender que su rareza no es un accidente, sino una advertencia silenciosa sobre el equilibrio que aún puede sostenerse.